estebanv94
Poeta recién llegado
De nuevo sonaba el teléfono, yo fumaba un cigarrillo,
miraba la luna y empezaba a sentirme un poquito desgraciado.
Contesté, era ella, me dijo barboteando que ocupaba tiempo,
algo de espacio, que la liga de esta historia estaba tensa,
apunto de reventarse, en fin, verborrea persuasiva que
envuelve de algodón a la verdad áspera e ingrata.
"Entonces bienvenida al final, querida" le dije.
Seguidamente colgué, ella llamó de nuevo y volví a colgar,
creí que eran las palabras apropiadas para dar respuesta
a tal bofetada del destino,
no quería jugar al mendigo, no quería migajas, me sentí
sereno por un momento, mi orgullo servía de abrigo,
empezaba a sentar las bases del orden que disimulan
con elegancia el caos, pero que inútil era, las paredes
de mi pieza se me venían encima, en los rincones que
olían a ella se escuchaba un murmullo con su nombre,
me abordó entonces el vacío más grande que mi cuerpo
hubiera albergado nunca, de a poco surgían en mi espalda
un par de ojos que miraban desesperadamente hacía atrás,
era el horror. Mi amigo llamó, no mencioné una palabra,
pero mi voz moribunda me delataba enseguida, " se fuerte"
me dijo al colgar. Pensé que era muy fácil filosofar cuando
es otro quien tiene la mierda en el pecho, pero tenía razón,
aunque por mi cabeza pasaran cosas atroces, no paraba de
maldecir el día en que el azar la puso en mi camino, en que
patológicamente se me metió en la piel su encanto reticular,
era difícil restituirme a mi mismo, era difícil regresar de ella
¡Morí de tantas formas esa noche! Ya lo decía algún fino
caballero: "es tan corto el amor y tan largo el olvido"
y a mi como me aterraba la necesidad.
El tiempo ha pasado, dos o diez meses, no lo sé,
solo sé que sigo aquí, deambulando en los pliegues de la vida,
en esta barra de bar que se hace cómoda, y es raro,
en un momento me veo succionado, arrastrado del presente,
a lo lejos crispa una silueta conocida entre el montón, y la piel
ya no arde, el vacío se ha ido, dos ojos buscan los míos,
más no los encuentran, "regresé" pienso victorioso,
bebo mi trago hasta que el hielo palpe mis labios,
me levanto y sigo mi rumbo... Querida, solo esto es lo que
queda por ahora...
Perdóname, jamás fui demasiado bueno para los finales felices.
miraba la luna y empezaba a sentirme un poquito desgraciado.
Contesté, era ella, me dijo barboteando que ocupaba tiempo,
algo de espacio, que la liga de esta historia estaba tensa,
apunto de reventarse, en fin, verborrea persuasiva que
envuelve de algodón a la verdad áspera e ingrata.
"Entonces bienvenida al final, querida" le dije.
Seguidamente colgué, ella llamó de nuevo y volví a colgar,
creí que eran las palabras apropiadas para dar respuesta
a tal bofetada del destino,
no quería jugar al mendigo, no quería migajas, me sentí
sereno por un momento, mi orgullo servía de abrigo,
empezaba a sentar las bases del orden que disimulan
con elegancia el caos, pero que inútil era, las paredes
de mi pieza se me venían encima, en los rincones que
olían a ella se escuchaba un murmullo con su nombre,
me abordó entonces el vacío más grande que mi cuerpo
hubiera albergado nunca, de a poco surgían en mi espalda
un par de ojos que miraban desesperadamente hacía atrás,
era el horror. Mi amigo llamó, no mencioné una palabra,
pero mi voz moribunda me delataba enseguida, " se fuerte"
me dijo al colgar. Pensé que era muy fácil filosofar cuando
es otro quien tiene la mierda en el pecho, pero tenía razón,
aunque por mi cabeza pasaran cosas atroces, no paraba de
maldecir el día en que el azar la puso en mi camino, en que
patológicamente se me metió en la piel su encanto reticular,
era difícil restituirme a mi mismo, era difícil regresar de ella
¡Morí de tantas formas esa noche! Ya lo decía algún fino
caballero: "es tan corto el amor y tan largo el olvido"
y a mi como me aterraba la necesidad.
El tiempo ha pasado, dos o diez meses, no lo sé,
solo sé que sigo aquí, deambulando en los pliegues de la vida,
en esta barra de bar que se hace cómoda, y es raro,
en un momento me veo succionado, arrastrado del presente,
a lo lejos crispa una silueta conocida entre el montón, y la piel
ya no arde, el vacío se ha ido, dos ojos buscan los míos,
más no los encuentran, "regresé" pienso victorioso,
bebo mi trago hasta que el hielo palpe mis labios,
me levanto y sigo mi rumbo... Querida, solo esto es lo que
queda por ahora...
Perdóname, jamás fui demasiado bueno para los finales felices.