Ligeia De Lenfent
Poeta recién llegado
Un eco rasgando el silencio
pétreas fantasías en descenso;
en un oscuro rincón de su alma
lentamente se consume su calma.
Cenizas de lo que un día fué
empolvan las paredes,
ahora ha vuelto al polvo su fé
murieron con ella santísimos seres.
Atrás se quedó el sentimiento
que mantenía viva la culpa,
por fin avanza libre el tiempo
artificios falsos ya nunca.
La falsa pena ya no existe
en su corazón resucitado,
sobre cada cosa la razón insiste:
El amor no ha de ser condicionado.
Sin embargo ya no volverá
la tan anhelada inocencia
pero al fin liberada será
del infierno su conciencia.
pétreas fantasías en descenso;
en un oscuro rincón de su alma
lentamente se consume su calma.
Cenizas de lo que un día fué
empolvan las paredes,
ahora ha vuelto al polvo su fé
murieron con ella santísimos seres.
Atrás se quedó el sentimiento
que mantenía viva la culpa,
por fin avanza libre el tiempo
artificios falsos ya nunca.
La falsa pena ya no existe
en su corazón resucitado,
sobre cada cosa la razón insiste:
El amor no ha de ser condicionado.
Sin embargo ya no volverá
la tan anhelada inocencia
pero al fin liberada será
del infierno su conciencia.