marquelo
Negrito villero
Finita
Pasan los años a golpe de juez
entre comerciales y deterioro de máquinas
y sigo preguntando: ¡ Qué quieres de mi!
Silencio
La noche se muestra salvaje
animando batalla
contra este tiempo de sexo grande
y nos quedamos a esperar
el próximo desplazamiento del silencio
para vivir en el audio y bailar apurados.
Y sigo preguntando: ¡Qué quieres de mi!
Silencio
Pasan las horas atropellándose
entre cajas
entre anaqueles vacíos sin besos,
y un amor a números estalla en las ventanas.
Un color nos acuna entre sus brazos
pero es efímero,
mientras afuera se ahoga el aire sin nuestra boca
y no puede abofetearnos dulcemente,
porque todos los animales pensamos alguna vez
que el amor es el otro día
que nunca llega,
la bala afiebrada y triste
que descansa en algún abismo de sangre
que nunca encontró el mar.
Mis palabras han llegado al techo de un cielo que nunca abre...
Pasan los años a golpe de juez
entre comerciales y deterioro de máquinas
y sigo preguntando: ¡ Qué quieres de mi!
Silencio
La noche se muestra salvaje
animando batalla
contra este tiempo de sexo grande
y nos quedamos a esperar
el próximo desplazamiento del silencio
para vivir en el audio y bailar apurados.
Y sigo preguntando: ¡Qué quieres de mi!
Silencio
Pasan las horas atropellándose
entre cajas
entre anaqueles vacíos sin besos,
y un amor a números estalla en las ventanas.
Un color nos acuna entre sus brazos
pero es efímero,
mientras afuera se ahoga el aire sin nuestra boca
y no puede abofetearnos dulcemente,
porque todos los animales pensamos alguna vez
que el amor es el otro día
que nunca llega,
la bala afiebrada y triste
que descansa en algún abismo de sangre
que nunca encontró el mar.
Mis palabras han llegado al techo de un cielo que nunca abre...