Parece poco tiempo.
Quizás no lo suficiente aún.
Me habría gustado por ejemplo que en ti pudiera identificar un coraje definido.
Parece poco tiempo y ya me grita tu lenguaje de avispero alboratado por la piedra lanzada de la mano izquierda.
Parece poco tiempo y ya me han martillado la cabeza todas las preguntas que nunca espere oír.
Si supieras que en su momento te soñé como la lanza que voló para caer en el blanco de mis esperanzas.
Tantas risas en provocación naciendo, una débil sensación muriendo en su tapiz de cojin-avainillado.
Parece poco tiempo y ya la armadura falsa ruge con sonido de sangre atrapada.
Un puerto no tan lejano, dos cuerpos vencidos en la arena, un miedo cargado en brazos, carbones rojos, el cansancio del viaje, tu cabeza dormitada en mi pecho.
Parece poco tiempo para decirte que ya brinca la luz, el conejo, la campana.
De tanto frotar la lámpara terminamos por no desear nada.
Parece poco tiempo pero y nada nos dejo nada.
Quizás no lo suficiente aún.
Me habría gustado por ejemplo que en ti pudiera identificar un coraje definido.
Parece poco tiempo y ya me grita tu lenguaje de avispero alboratado por la piedra lanzada de la mano izquierda.
Parece poco tiempo y ya me han martillado la cabeza todas las preguntas que nunca espere oír.
Si supieras que en su momento te soñé como la lanza que voló para caer en el blanco de mis esperanzas.
Tantas risas en provocación naciendo, una débil sensación muriendo en su tapiz de cojin-avainillado.
Parece poco tiempo y ya la armadura falsa ruge con sonido de sangre atrapada.
Un puerto no tan lejano, dos cuerpos vencidos en la arena, un miedo cargado en brazos, carbones rojos, el cansancio del viaje, tu cabeza dormitada en mi pecho.
Parece poco tiempo para decirte que ya brinca la luz, el conejo, la campana.
De tanto frotar la lámpara terminamos por no desear nada.
Parece poco tiempo pero y nada nos dejo nada.