LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
Dedicado al alcohol de lo deseado, a esa sugerente criatura que en el ambiente
oriental es puro símbolo de amor. (cesta de la flor de Venus)
FLOR DE VENUS MARINA
(I)
Iniciada, despiertas, andas;
vas entre pasos de versos
y quiero atrapar tus huellas
que caminan entre los musgos
y las precisas rutas de algas.
Vagando, tú miras, paseas;
llevas adornos de luz de iris,
sugestivo el tul que aireas
en eje de tu arroyo húmedo
que vaga por entre silencios.
Deambulo, miro entre columnas,
pasaje de bambúes crecientes
que todavía duermen primavera
en deriva de latidos detenidos.
(II)
Es ahora el instante, poco a poco,
reposar el algodón de mi mente;
que caigan invitados los parpados
en curvas de torsiones secretas
de ese laberinto hermosamente
impenetrable, tus profundidades.
Ya de mí se apodera tu realidad
no siento oír la oscuridad del frío,
allí en la puerta que se desintegra
tengo la percepción de tus lechos
adormecidos por latidos intensos,
centrípetos y de torbellino atractivo.
Extraer el regocijo de esa visión,
caer en reborde de la aspiración
de aquel calidoscopio de tonos;
te regocijas, eres la flor de Venus
que mecida en esas aguas calidas
simboliza belleza de encrucijadas.
Si, hermosa para recoger el amor,
para expresar la lluvia de tu vida.
Estas en el fondo de los laberintos,
en vorágine de claras esmeraldas;
recojo tus relatos de naufragios
mientras tu esperanza se posa
en almohadas de sentimientos.
Tu lecho azotado se esparce ante mí
me abrazas, te descubro amándote.
* * * * * * *
luzyabsenta
oriental es puro símbolo de amor. (cesta de la flor de Venus)
FLOR DE VENUS MARINA
(I)
Iniciada, despiertas, andas;
vas entre pasos de versos
y quiero atrapar tus huellas
que caminan entre los musgos
y las precisas rutas de algas.
Vagando, tú miras, paseas;
llevas adornos de luz de iris,
sugestivo el tul que aireas
en eje de tu arroyo húmedo
que vaga por entre silencios.
Deambulo, miro entre columnas,
pasaje de bambúes crecientes
que todavía duermen primavera
en deriva de latidos detenidos.
(II)
Es ahora el instante, poco a poco,
reposar el algodón de mi mente;
que caigan invitados los parpados
en curvas de torsiones secretas
de ese laberinto hermosamente
impenetrable, tus profundidades.
Ya de mí se apodera tu realidad
no siento oír la oscuridad del frío,
allí en la puerta que se desintegra
tengo la percepción de tus lechos
adormecidos por latidos intensos,
centrípetos y de torbellino atractivo.
Extraer el regocijo de esa visión,
caer en reborde de la aspiración
de aquel calidoscopio de tonos;
te regocijas, eres la flor de Venus
que mecida en esas aguas calidas
simboliza belleza de encrucijadas.
Si, hermosa para recoger el amor,
para expresar la lluvia de tu vida.
Estas en el fondo de los laberintos,
en vorágine de claras esmeraldas;
recojo tus relatos de naufragios
mientras tu esperanza se posa
en almohadas de sentimientos.
Tu lecho azotado se esparce ante mí
me abrazas, te descubro amándote.
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