sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Flor del Himalaya
que se erige entre sus pétalos
que desglosa sus sustancias
sin ponerle precio las almas,
es así como desvela su amabilidad sin ninguna condena,
de las llamas de la suerte
en el mundo entre sus labios
que se encienden entre cantos
y es así cuando derrama
la flor que sube su cuesta
entre nieve y más nieve,
las tormentas se engrandecen
y estas derraman su amor desde la gloria
el enganche del corazón siervo de su amor
por Dios
y ahí en el enganche de las conexiones
se aclimata el poderío del ritmo
de la luz de un deseo
que engancha el huracán del alma
que se erige y más cerca se alcanza
se apodera
del mundo aplastante
del incendio de las montañas
que se otorga en las inspiraciones
donde la flor repasa sus cualidades y no se rinde la flor del Himalaya
hasta conseguir sus sueños
y derrama la voz del poema
el miedo no la invade
se escribe entre sus llamas
que las poesías las llevan a las palabras
entre esfuerzos
en el mundo que ha de llover
el huracán no se termina
y en las poesías de las llamadas se hace el eclipse de los laberintos del poema
mediante tornados originados desde la sangre del tiempo
no se inca la rodilla
hasta ver la cúspide
y ver desde que comenzó el mundo
como todo se puede conseguir
te asomas a la cima
y ves toda la gente que ha existido y queda por existir
y así te das cuenta
que la cúspide no es solo una fantasía
es el laboratorio de la vida
pues lo mejor
o lo peor
o lo más enigmático
como la vida
aún está por venir y por descubrir.