BioGio
Poeta recién llegado
Me gusta ver a Júpiter,
como cambia de colores,
me gusta el tren pasajero,
con su estruendo de explosiones.
Me recuerda a nuestras vidas,
pasajeras, en el tiempo desvanecidas,
instantes y miradas se encuentran,
para despedirse otra vez.
Yo pienso, casi totalmente convencido,
que existen cosas que a simple vista no se ven,
quisiera que observes, a través de mi poesía,
esto que siento, que tú mueves en mi ser.
No sé de que tanto sirva soñar,
imaginar, esa tangente distinta,
esa otra vida, donde juntos vivimos allí.
Donde brotan mis ilusiones,
se desvanecen con tus miradas,
cuando matas, fulminas,
con indiferencia.
Bien lo sabrán,
los adornos que cuelgan sobre tu pecho,
tu aroma, tu vestido,
tu canto matutino.
Los hombres que enloquecen,
cuando te observan andar,
aquel con quien convives,
que tus labios ha de besar.
Mi ego, ese ego maldito,
desea primitivamente posesión,
mi ser, sereno y maduro,
combate al ego, en contradicción.
¡Voy a negarte!
A ver si así terminas conmigo,
voy a dejar de desearte,
a ver si me trae contigo,
la inversa fuerza del destino.
He tratado de olvidarte,
mas vuelvo a encontrarte,
sigues provocando ese escalofrío en mi interior.
Damas hay muchas,
algunas también deseo yo,
pero ¡Tú! Contigo es diferente.
Flor perenne que no se marchita,
así es mi amor hacia ti.
Tal vez me equivoque,
tal vez con el tiempo te olvide,
así como te olvidas de mí.
Miraré estas letras en el futuro,
haré una revisión
de los instantes simples y profundos,
las tardes juntos, los ratos de emoción.
Da igual lo que suceda,
de todos modos;
nadie comprenderá.
Erick Giovanni Navarro Cárdenas.
Marzo de 2012, Gracias por su lectura y comentarios,
hasta pronto poetas y poetisas, lectores, visitantes y demás.
como cambia de colores,
me gusta el tren pasajero,
con su estruendo de explosiones.
Me recuerda a nuestras vidas,
pasajeras, en el tiempo desvanecidas,
instantes y miradas se encuentran,
para despedirse otra vez.
Yo pienso, casi totalmente convencido,
que existen cosas que a simple vista no se ven,
quisiera que observes, a través de mi poesía,
esto que siento, que tú mueves en mi ser.
No sé de que tanto sirva soñar,
imaginar, esa tangente distinta,
esa otra vida, donde juntos vivimos allí.
Donde brotan mis ilusiones,
se desvanecen con tus miradas,
cuando matas, fulminas,
con indiferencia.
Bien lo sabrán,
los adornos que cuelgan sobre tu pecho,
tu aroma, tu vestido,
tu canto matutino.
Los hombres que enloquecen,
cuando te observan andar,
aquel con quien convives,
que tus labios ha de besar.
Mi ego, ese ego maldito,
desea primitivamente posesión,
mi ser, sereno y maduro,
combate al ego, en contradicción.
¡Voy a negarte!
A ver si así terminas conmigo,
voy a dejar de desearte,
a ver si me trae contigo,
la inversa fuerza del destino.
He tratado de olvidarte,
mas vuelvo a encontrarte,
sigues provocando ese escalofrío en mi interior.
Damas hay muchas,
algunas también deseo yo,
pero ¡Tú! Contigo es diferente.
Flor perenne que no se marchita,
así es mi amor hacia ti.
Tal vez me equivoque,
tal vez con el tiempo te olvide,
así como te olvidas de mí.
Miraré estas letras en el futuro,
haré una revisión
de los instantes simples y profundos,
las tardes juntos, los ratos de emoción.
Da igual lo que suceda,
de todos modos;
nadie comprenderá.
Erick Giovanni Navarro Cárdenas.
Marzo de 2012, Gracias por su lectura y comentarios,
hasta pronto poetas y poetisas, lectores, visitantes y demás.
Última edición: