José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Entre el verde de una cuenca
como una joya empotrada,
así se observa a Florencia,
con la zona despejada.
Quien creyera esto que pasa
con este pueblo tan bello;
allí se forjó la raza,
y fundarlo fue un camello.
La gente lo que no sabía,
al momento de fundarlo,
era que allí se escondía,
un volcán, para estudiarlo.
Estaba bien camuflado,
entre la vegetación,
lo llaman el escondido
dijeron por televisión.
Por el tiempo que ha pasado,
sin tener actividad.
la gente despreocupada,
ya no cree en la realidad.
Si despierta el escondido
sus treinta mil años muertos,
o mejor dicho dormido
serían muchos los muertos.
El deseo más profundo
con esta gente tan bella,
que no pase en este mundo
otra vez lo de Pompeya.
como una joya empotrada,
así se observa a Florencia,
con la zona despejada.
Quien creyera esto que pasa
con este pueblo tan bello;
allí se forjó la raza,
y fundarlo fue un camello.
La gente lo que no sabía,
al momento de fundarlo,
era que allí se escondía,
un volcán, para estudiarlo.
Estaba bien camuflado,
entre la vegetación,
lo llaman el escondido
dijeron por televisión.
Por el tiempo que ha pasado,
sin tener actividad.
la gente despreocupada,
ya no cree en la realidad.
Si despierta el escondido
sus treinta mil años muertos,
o mejor dicho dormido
serían muchos los muertos.
El deseo más profundo
con esta gente tan bella,
que no pase en este mundo
otra vez lo de Pompeya.