Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la mano traías una flor amarilla
cuando vi tu sonrisa una noche de enero,
nos mandaba la lluvia hacia un lejano alero,
pero me señalaste una inmensa sombrilla.
Prendiste el diminuto girasol en mi hebilla,
tu corazón me hablaba por el camino entero
junto a un rayo, preludio del sonoro aguacero,
y un chasquear de burbujas sobre la alcantarilla
Entonces nos miramos buscando una respuesta
y luces de colores chispearon en el suelo,
tal vez a fin de año quedaron en la cesta
fuegos artificiales para correr el velo
de aquel tropel de nubes que perdieron su apuesta,
porque una luna de oro nos reflejó en el cielo.