Nýcolas
Poeta asiduo al portal
¡Satán!... Grito rugido entre las rejas de la entrada del pequeño panal. Los suburbios del infierno estaban oscuros, pero oyendo.
El puente de Abraxas sintió sus pasos. La tierra nos maldice.
¿Y a dónde estamos yendo? La lente de sus brazos nos arrasa, su frialdad nos acecha. «Falta poco...», nos dice.
* * *
Templos destruidos, palacios desarmados. Casas de cartón gris, cajas de cemento. Árboles bañados en pis, hormigas de la noche, estrellas de la pena. Cielos negros, congelados de carbón.
Nenas sin comidas, hambres y peligros. Pobres; desterrados del galpón.
Si éste es el infierno, ¿dónde está el fuego y el calor? Niños, el infierno es grande. Aquí, en éstas villas, ya ni hay amor.
Sigamos caminando.
* * *
Llegamos al sitio escondido. En el corazón de la pobreza. Tiene puertas negras, esto aquí no es ninguna rareza.
[el 25 de abril de 2011]
El puente de Abraxas sintió sus pasos. La tierra nos maldice.
¿Y a dónde estamos yendo? La lente de sus brazos nos arrasa, su frialdad nos acecha. «Falta poco...», nos dice.
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Templos destruidos, palacios desarmados. Casas de cartón gris, cajas de cemento. Árboles bañados en pis, hormigas de la noche, estrellas de la pena. Cielos negros, congelados de carbón.
Nenas sin comidas, hambres y peligros. Pobres; desterrados del galpón.
Si éste es el infierno, ¿dónde está el fuego y el calor? Niños, el infierno es grande. Aquí, en éstas villas, ya ni hay amor.
Sigamos caminando.
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Llegamos al sitio escondido. En el corazón de la pobreza. Tiene puertas negras, esto aquí no es ninguna rareza.
[el 25 de abril de 2011]