Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Solo Flores y rosas negras
Adornaban aquel camino
Quizá fue cosa del destino
Que mi alma moribunda
Transitara por aquellos prados
Era la primera vez
Que sentía la muerte a mi lado
Esperando que mi cuerpo
Cayera derrotado
Allí me sentí acorralado
Por aquellos brazos esqueléticos
Por un momento quede frenético
Pero seguía caminando
Halle en mí andar versos y prosa prohibidos
¿Había allí alguna salida?
! Ni la muerte misma lo sabia ¡
Hice memoria de aquellos días felices
Transite en mi recuerdo .,
! Solo halle cicatrices ¡
Me sentía tan solo en aquel lugar apartado
Quería tener aquella mujer a mi lado
! Pero ni su sombra se veía ¡
Era suficiente solo una sonrisa
Para llenar mi vida de alegría
! Esa vez me sentí desplazado ¡
Versos y prosas tristes
Era allí lo que se Leia
La muerte rondaba mi vida
Un niño estaba atravesado
Este niño me regalo una flor negra
Llenas de espinas que parecían espadas
Y cortaban mis dedos
Pedazo a pedazo
Tenía una sonrisa muy tierna
Mas su alma era como aquella flor
Negra, muy negra
Quería salir corriendo de aquel camino
Donde florecen árboles amarillos
Y las hojas que caen parecen piedras
Me quería lanzar de aquel camino
Lleno de flores y rosas negras
Adornaban aquel camino
Quizá fue cosa del destino
Que mi alma moribunda
Transitara por aquellos prados
Era la primera vez
Que sentía la muerte a mi lado
Esperando que mi cuerpo
Cayera derrotado
Allí me sentí acorralado
Por aquellos brazos esqueléticos
Por un momento quede frenético
Pero seguía caminando
Halle en mí andar versos y prosa prohibidos
¿Había allí alguna salida?
! Ni la muerte misma lo sabia ¡
Hice memoria de aquellos días felices
Transite en mi recuerdo .,
! Solo halle cicatrices ¡
Me sentía tan solo en aquel lugar apartado
Quería tener aquella mujer a mi lado
! Pero ni su sombra se veía ¡
Era suficiente solo una sonrisa
Para llenar mi vida de alegría
! Esa vez me sentí desplazado ¡
Versos y prosas tristes
Era allí lo que se Leia
La muerte rondaba mi vida
Un niño estaba atravesado
Este niño me regalo una flor negra
Llenas de espinas que parecían espadas
Y cortaban mis dedos
Pedazo a pedazo
Tenía una sonrisa muy tierna
Mas su alma era como aquella flor
Negra, muy negra
Quería salir corriendo de aquel camino
Donde florecen árboles amarillos
Y las hojas que caen parecen piedras
Me quería lanzar de aquel camino
Lleno de flores y rosas negras
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