Liberado de apegos
a tus flores marchitas,
malherido de penas
y de olvidos cansados
me despliego sonriente
por un nuevo camino.
Regreso de la ausencia
que hace tiempo inventamos,
cuando una vieja esquina
separó nuestros rumbos.
Tengo tantos inviernos
tatuados en la espalda,
que el sol me desconoce
y me incendia la frente.
Espero no econtrarme
con tu falta a mi lado,
con tu pelo en mi hombro,
con tu estrella cercana.
Este nuevo presente
no añora tu perfume,
no reclama tu abrazo,
ni evoca tu mirada,
me digo mientras corto
unas flores silvestres
de todos los colores,
y las pongo en la cama...
a tus flores marchitas,
malherido de penas
y de olvidos cansados
me despliego sonriente
por un nuevo camino.
Regreso de la ausencia
que hace tiempo inventamos,
cuando una vieja esquina
separó nuestros rumbos.
Tengo tantos inviernos
tatuados en la espalda,
que el sol me desconoce
y me incendia la frente.
Espero no econtrarme
con tu falta a mi lado,
con tu pelo en mi hombro,
con tu estrella cercana.
Este nuevo presente
no añora tu perfume,
no reclama tu abrazo,
ni evoca tu mirada,
me digo mientras corto
unas flores silvestres
de todos los colores,
y las pongo en la cama...
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