Sol de mañana
Poeta veterana en el Portal
¡Nunca al convocarlo le llamaron perro!
Porque él tenía nombre propio.
Como todo personaje legendario
de afelpado traje gris y ojos pizpiretos.
Garbo al caminar,
bonachón,
con su copete de burgués rimbombante
y la actitud de intrépido y travieso.
Pequeño y esbelto, tan peculiar
que solo engordaba cuando le crecía el pelo,
y cuando incitado el brío; se le abotargaba el pecho.
Pero no existía rival para él…
Ni sables largos, ni dientes afilados,
ni desafiaos, ni duelos,
no se media su nobleza con su ilustre ascendencia
y todos pasaban de reverentes como caballeros.
¡Sólo la muerte le jugó chueco!
Y como a los héroes en su última batalla…
Su dios le concedió la gracia
de morir en su patria,
de morir en su cama.
Exhaló su último aliento en un amoroso lecho.
Con un valiente semblante de paz.
Porque sabía de aquellos implorantes ojos...
Que frente a él como la vela encendida
también llorarían.
Nota: Este poema se lo dedico a mi perrito Flux, un french que vivió conmigo casi 11 años,
murió atacado por dos perros grandes del barrio ayer 8 de Mayo del 2013 en una insolita noche, pero pudo levantarse y entrar a casa y aguantar y morir ahí frente a mi, supongo que fué feliz, todos los días tenía sus ratos de libertad porque no le bastaba el grande patio y se consideraba el líder de la manada de las hembras sus compañeras.Los perritos del barrio por lo general lo respetaban, no por ser grande si no por ser noble, leal y fiel, pero esa noche no sé que les dió por atacarlo así, me hubiera gustado estar ahí para defenderlo como sea.En mi corazón queda como , como un ser legendario porque siempre lo recordaré con cariño y admiración.
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