Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te encontré
esta mañana en mi frio despertar.
No había nada más que la oscuridad del amanecer
que me envolvía a seguir durmiendo. Pero fueron tus
palabras como dulce roció, que me hicieron abrir el arco iris
de mis ojos y sentirte tan cerca. Mientras escuchaba la melodía
de un viejo cantante, podía contemplar tu sonrisa de cristal, escuchar
tus pasos caminar hacia mí y pronunciar mi nombre pausadamente, dejándolo
mezclar con tu bebida preferida. Mientras me hablabas, pude examinar
tus ademanes que envuelven el espacio de cierto espejismo clásico,
pero encantador. No puedo más que agradecer tus palabras
que aun hacen eco en mis oídos,con este escrito,
que aunque no tenga rima, no sea un soneto,
o una obra maestra, sabrás que es para ti.
El hombre con alma de niño.
Dulce amanecer amigo.
¡Gracias!
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