Fotografía nocturna

Teo Moran

Poeta fiel al portal

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Llueve tras las verjas en la plaza.
Los jazmines tiemblan con su zozobra
y se descuelgan con su leve aroma
amortajando el caudal del charco
que esta noche lleva cristales blancos,
barnices agrestes de la sierra parda
y el gotear crispado de la incesante lluvia.

Las calles se estrechan íntimas
dando amparo a los amantes
que insaciables se besan por primera vez,
mas las ventanas siguen cerradas
y en la plaza la noche se aproxima
dando al corazón del manantial
que con su rigor vierte su néctar
una partitura serena y calmada,
pero aquellos que vagan por su calle vacía
no somos nosotros, solo son una sombra…

Llueve tras las rejas de la ventana
y veo a tu desnudez flotar en mi alma,
el clavicordio arrugado de tu cortina
que con sutileza se despliega y te oculta,
solo deja tu silueta esbozada en penumbras
con la ingravidez de una vela crepuscular
que poco a poco tiembla y se muere.
Y en mi pecho, con su melodía inacabada
muestra la impaciencia de los latidos
que golpe a golpe da vehemencia a la piel
que anhelante grita tu nombre…

¡Quisiera ser la llave férrea y tosca
y abrir la puerta que me lleva a tu cama!
¡Qué el jazmín secreto de tu almohada
se descuelgue con su dulce aroma
y amortaje nuestras pieles desnudas!
Pero aquellos que un día se besaron
y se amaron en aquella calle vacía
ya no somos nosotros, no somos tú y yo,
solo son unas parpadeantes sombras
que se desvanecerán con la luz del sol.
 
Última edición:
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Llueve tras las verjas en la plaza.
Los jazmines tiemblan con su zozobra
y se descuelgan con su leve aroma
amortajando el caudal del charco
que esta noche lleva cristales blancos,
barnices agrestes de la sierra parda
y el gotear crispado de la incesante lluvia.

Las calles se estrechan íntimas
dando amparo a los amantes
que insaciables se besan por primera vez,
mas las ventanas siguen cerradas
y en la plaza la noche se aproxima
dando al corazón del manantial
que con su rigor vierte su néctar
una partitura serena y calmada,
pero aquellos que vagan por su calle vacía
no somos nosotros, solo son una sombra…

Llueve tras las rejas de la ventana
y veo a tu desnudez flotar en mi alma,
el clavicordio arrugado de tu cortina
que con sutileza se despliega y te oculta,
solo deja tu silueta esbozada en penumbras
con la ingravidez de una vela crepuscular
que poco a poco tiembla y se muere.
Y en mi pecho, con su melodía inacabada
muestra la impaciencia de los latidos
que golpe a golpe da vehemencia a la piel
que anhelante grita tu nombre…

¡Quisiera ser la llave férrea y tosca
y abrir la puerta que me lleva a tu cama!
¡Qué el jazmín secreto de tu almohada
se descuelgue con su dulce aroma
y amortaje nuestras pieles desnudas!
Pero aquellos que un día se besaron
y se amaron en aquella calle vacía
ya no somos nosotros, no somos tú y yo,
solo son unas parpadeantes sombras
que se desvanecerán con la luz del sol.
Muy bello poema, sensibles imágenes dibujas con tus hermosos versos para crear una escena plena de belleza y poesía amigo Teo. Me ha gustado mucho. Un abrazo. Paco.
 
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Llueve tras las verjas en la plaza.
Los jazmines tiemblan con su zozobra
y se descuelgan con su leve aroma
amortajando el caudal del charco
que esta noche lleva cristales blancos,
barnices agrestes de la sierra parda
y el gotear crispado de la incesante lluvia.

Las calles se estrechan íntimas
dando amparo a los amantes
que insaciables se besan por primera vez,
mas las ventanas siguen cerradas
y en la plaza la noche se aproxima
dando al corazón del manantial
que con su rigor vierte su néctar
una partitura serena y calmada,
pero aquellos que vagan por su calle vacía
no somos nosotros, solo son una sombra…

Llueve tras las rejas de la ventana
y veo a tu desnudez flotar en mi alma,
el clavicordio arrugado de tu cortina
que con sutileza se despliega y te oculta,
solo deja tu silueta esbozada en penumbras
con la ingravidez de una vela crepuscular
que poco a poco tiembla y se muere.
Y en mi pecho, con su melodía inacabada
muestra la impaciencia de los latidos
que golpe a golpe da vehemencia a la piel
que anhelante grita tu nombre…

¡Quisiera ser la llave férrea y tosca
y abrir la puerta que me lleva a tu cama!
¡Qué el jazmín secreto de tu almohada
se descuelgue con su dulce aroma
y amortaje nuestras pieles desnudas!
Pero aquellos que un día se besaron
y se amaron en aquella calle vacía
ya no somos nosotros, no somos tú y yo,
solo son unas parpadeantes sombras
que se desvanecerán con la luz del sol.
Siempre tenemos un margen para ver en las letras algo que no merece toda nuestra admiración...En tu caso, en tus poemas tengo que decir que siempre, siempre estoy 100% de acuerdo y plenamente satisfecha de que tus poemas sean premiados...Porque como desde el minuto cero que te leí, te repito hoy ¡Poeta, eres el mejor! ¡Además merecedor de todos los premios!
¡Felicidades poeta de la Sierra Parda!
Un beso mi querido amigo...
PD. La fotografía nocturna que nos dibujas, no tiene nada de oscuridad al leerte, no se pierde uno entre las brumas, todo lo contrario, deja al descubierto todas tus arterias en forma de callejones que van dejando un rastro de tu maravilloso corazón de poeta...
 
Un gran trabajo, de mucha expresión poética. La lluvia va tejiendo el mensaje, que junto al jazmín
produce el encanto entre la belleza de los versos y la melancolía de la expresión lírica.
Un gran saludo cordial desde Venezuela.
Muchas gracias amigo por tan generoso comentario, se agradece siempre estas palabras que animan con su sentir.
Un abrazo enorme amigo.
 
Siempre tenemos un margen para ver en las letras algo que no merece toda nuestra admiración...En tu caso, en tus poemas tengo que decir que siempre, siempre estoy 100% de acuerdo y plenamente satisfecha de que tus poemas sean premiados...Porque como desde el minuto cero que te leí, te repito hoy ¡Poeta, eres el mejor! ¡Además merecedor de todos los premios!
¡Felicidades poeta de la Sierra Parda!
Un beso mi querido amigo...
PD. La fotografía nocturna que nos dibujas, no tiene nada de oscuridad al leerte, no se pierde uno entre las brumas, todo lo contrario, deja al descubierto todas tus arterias en forma de callejones que van dejando un rastro de tu maravilloso corazón de poeta...
Mi querida amiga Lirae, SHA con mayúsculas, es siempre un deleite leer tus hermosos comentarios que invaden la estructura interior de mis galerías, no sé de qué manera los pilares que sujetan sus arrugados tejados cambian de forma y mutan en un enorme mar de trigo en un día caluroso, donde camina el alma bajo aquel rigor acariciando las espigas, y de pronto de la nada, con la necesidad, como de una oración surge esa brisa fresca, gélida que nos provoca un escalofrío, que nos da vida y nos estimula para continuar bajo aquel sol.
Con tus comentarios querida amiga das frescor en un día caluroso.
Un enorme abrazo mi querida amiga.
 
Versos que respiran con aire propio entretejiendo una historia de amor y evocación, bellamente descrito en forma poética. Todo lo que fué y unió mas hoy se desdibuja al despuntar el alba. Recibe un saludo cordial y que tus días sean plenos en todos los sentidos. Hasta pronto.
 
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Llueve tras las verjas en la plaza.
Los jazmines tiemblan con su zozobra
y se descuelgan con su leve aroma
amortajando el caudal del charco
que esta noche lleva cristales blancos,
barnices agrestes de la sierra parda
y el gotear crispado de la incesante lluvia.

Las calles se estrechan íntimas
dando amparo a los amantes
que insaciables se besan por primera vez,
mas las ventanas siguen cerradas
y en la plaza la noche se aproxima
dando al corazón del manantial
que con su rigor vierte su néctar
una partitura serena y calmada,
pero aquellos que vagan por su calle vacía
no somos nosotros, solo son una sombra…

Llueve tras las rejas de la ventana
y veo a tu desnudez flotar en mi alma,
el clavicordio arrugado de tu cortina
que con sutileza se despliega y te oculta,
solo deja tu silueta esbozada en penumbras
con la ingravidez de una vela crepuscular
que poco a poco tiembla y se muere.
Y en mi pecho, con su melodía inacabada
muestra la impaciencia de los latidos
que golpe a golpe da vehemencia a la piel
que anhelante grita tu nombre…

¡Quisiera ser la llave férrea y tosca
y abrir la puerta que me lleva a tu cama!
¡Qué el jazmín secreto de tu almohada
se descuelgue con su dulce aroma
y amortaje nuestras pieles desnudas!
Pero aquellos que un día se besaron
y se amaron en aquella calle vacía
ya no somos nosotros, no somos tú y yo,
solo son unas parpadeantes sombras
que se desvanecerán con la luz del sol.
Mensaje tejido entre esa lluvia, vertientes melancolicas y discursos donde
el exilio de la correspondencia amable se ha perdido, crece ahi el vuelo
hacia una soledad que es el centro de los cuandres poeticos expresados.
felicidades. saludos de luzyabsenta
 

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