UnusualSoul
Poeta recién llegado
Cimientos volatilizados por embestidas existenciales.
Angustia, mustia la flor es un reto regarla para que recuerde sus retales.
Tales momentos en los que tal vez, deseó que se atrancase el engranaje que nos mueve contra nuestra voluntad.
Como cruzar los océanos con solo un pestañeo.
En la retina una isla desierta.
En las córneas el reflejo de un sueño.
En el cristalino la verdadera transparencia.
Capas de realidad superpuestas según la imaginación lo ordena.
Arbitrariedad estelar que construye una razón inequívoca de coincidencias.
Denominadas así por la falta de conocimiento.
Vacío y lleno a la vez.
Las sombras y las luces jugando con la silueta del vaso, haciendo de lo mate brillante.
El remate del artista que nada con las pirañas, buscando la gema entre sus lagunas.
Camina sobre el aire, denso, casi físico, siente su propia abstracción y la evanescencia de sus llantos solo es una prolongación de su eco sordo que se ahoga entre la contaminación acústica
Sin embargo piensa, piensa tanto que divide su realidad haciéndola contingente.
Alejándose de contrincantes, rechazando el presente y entre tantos hachazos de dementes,
esa tabla de madera, tan fina y frágil, ha conseguido resguardarse bajo una secuoya milenaria, un ente superior a ella.
Siente que su calor la arropa y así evita que se pudra.
Gritos, llantos, violencia, felicidad eclipsada por todo un sistema solar.
Desorbitando, rotando como una peonza en el alféizar de una ventana en México.
Esperando a que la atracción entre los cuerpos acabe en una destrucción mutua.
Mentiras y antimateria, el hambre y la impotencia de no tener alimento, el invento que potencia solo la insolencia, el soliloquio de un loco en el que cada personalidad cobra un papel encubierto que hace del monólogo un diálogo bizarro.
La danza de la lluvia en una pieza de cemento, agrietada por las pisadas vehementes de amigas obreras, que van a trabajar a un aposento sin asientos, a una cuna sin luna, a una cama sin alma, que prefiere viajar de noche para poder viajar sola.
Angustia, mustia la flor es un reto regarla para que recuerde sus retales.
Tales momentos en los que tal vez, deseó que se atrancase el engranaje que nos mueve contra nuestra voluntad.
Como cruzar los océanos con solo un pestañeo.
En la retina una isla desierta.
En las córneas el reflejo de un sueño.
En el cristalino la verdadera transparencia.
Capas de realidad superpuestas según la imaginación lo ordena.
Arbitrariedad estelar que construye una razón inequívoca de coincidencias.
Denominadas así por la falta de conocimiento.
Vacío y lleno a la vez.
Las sombras y las luces jugando con la silueta del vaso, haciendo de lo mate brillante.
El remate del artista que nada con las pirañas, buscando la gema entre sus lagunas.
Camina sobre el aire, denso, casi físico, siente su propia abstracción y la evanescencia de sus llantos solo es una prolongación de su eco sordo que se ahoga entre la contaminación acústica
Sin embargo piensa, piensa tanto que divide su realidad haciéndola contingente.
Alejándose de contrincantes, rechazando el presente y entre tantos hachazos de dementes,
esa tabla de madera, tan fina y frágil, ha conseguido resguardarse bajo una secuoya milenaria, un ente superior a ella.
Siente que su calor la arropa y así evita que se pudra.
Gritos, llantos, violencia, felicidad eclipsada por todo un sistema solar.
Desorbitando, rotando como una peonza en el alféizar de una ventana en México.
Esperando a que la atracción entre los cuerpos acabe en una destrucción mutua.
Mentiras y antimateria, el hambre y la impotencia de no tener alimento, el invento que potencia solo la insolencia, el soliloquio de un loco en el que cada personalidad cobra un papel encubierto que hace del monólogo un diálogo bizarro.
La danza de la lluvia en una pieza de cemento, agrietada por las pisadas vehementes de amigas obreras, que van a trabajar a un aposento sin asientos, a una cuna sin luna, a una cama sin alma, que prefiere viajar de noche para poder viajar sola.