Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
El manicomio oculto
en la franqueza de mis ojos tristes;
como pozos de agua
que retienen el llanto
de estrellas rotas.
Cubriendo el hondo infinito de mi mirada
con la inmensidad oscura
de un abismo de pensamientos.
Huracán de palabras
círculos de fuego
sangre de sacrificio espiritual.
Sed de renacer
en vino de uva que sea degustado
en la belleza de unos labios perfumados
con sabor a sal y dulce esencia de mujer.
Danza la grandeza del espíritu
en la punta de un rayo de sol
bebiendo de la esperanza amarilla,
furor de chispas
activando latidos en la frecuencia adecuada.
Mi alma sometida a la protección
de la dulce voz que habita en el aire.
Y su dueña es la dama blanca
piel de luna.
Pies brillantes como diamante.
Piernas cubiertas
de medias de agua luminosa.
Consentida niña de la luz dorada
bendecida seas por el encanto
que te corona…amén.
Crece el mar cuando mi espíritu y mi alma
se unen y fluyen como ríos de luz.
Sagrada voluntad que se eleva
mucho más de lo permitido
por las costumbres de la carne.
Nunca tuve fe en mis pasos errados.
Jamás desprecie las bondades de los corazones
que entregan toda la fuerza de la vida en una sonrisa.
Soy un escritor mediocre
varado en la columna que sostiene mis derrotas
cargado de dolores malditos.
Mi amigo es el viento
es la sal del mar
que fluye en las corrientes libres
sobre la esfera de la nada
donde transitan como venas cargadas;
voces de fuego ardiente
agrietando el vacio
abriendo sus entrañas
surge el misterio
y se logra mirar la espina dorsal
que sostiene el cosmos.
Perfume de brisas
océano de profundidad.
Me abraza el canto sincero de mi espíritu
de mi esencia absoluta
y empiezo a escribir
fragmentos distorsionados
de momentos radiantes y grises.
Inspiración que camina
en valles desolados
donde reina el silencio.
Donde corren ríos de oro y miel.
Ahí yace mi cuerpo encendido como llama
abrazado de las piernas
de la dama blanca.
Ella irradia el resplandor
continúo con el sello de perlas
caricias de luna preciosa.
Me invitas a navegar en el paraíso del sueño
y a soñar con el choque de mis ojos tristes y lunáticos
frente al universo creativo y definitivo
que habita en tu mirada galáctica;
cubierta de esplendor y gloria.
Alcanzando los confines extensos
donde moran los ángeles que dan vida
a tu palabra que posee el don de la tinta de luz.
Yo no sé escribir
lo confieso
solo me divierto
plasmando los fragmentos
de mis ideas más locas
dejando mi alma en cada verso sin forma.
Nunca concibo el final de mis escritos
puedo seguir y seguir en cascada infinita
por ello aquí queda y pongo pausa
a uno más de mis poemas mensuales
antes quincenales
mucho antes semanales
y antes del antes eran por día.
Pero amén de estos días
en los cuales me creo un poeta.
en la franqueza de mis ojos tristes;
como pozos de agua
que retienen el llanto
de estrellas rotas.
Cubriendo el hondo infinito de mi mirada
con la inmensidad oscura
de un abismo de pensamientos.
Huracán de palabras
círculos de fuego
sangre de sacrificio espiritual.
Sed de renacer
en vino de uva que sea degustado
en la belleza de unos labios perfumados
con sabor a sal y dulce esencia de mujer.
Danza la grandeza del espíritu
en la punta de un rayo de sol
bebiendo de la esperanza amarilla,
furor de chispas
activando latidos en la frecuencia adecuada.
Mi alma sometida a la protección
de la dulce voz que habita en el aire.
Y su dueña es la dama blanca
piel de luna.
Pies brillantes como diamante.
Piernas cubiertas
de medias de agua luminosa.
Consentida niña de la luz dorada
bendecida seas por el encanto
que te corona…amén.
Crece el mar cuando mi espíritu y mi alma
se unen y fluyen como ríos de luz.
Sagrada voluntad que se eleva
mucho más de lo permitido
por las costumbres de la carne.
Nunca tuve fe en mis pasos errados.
Jamás desprecie las bondades de los corazones
que entregan toda la fuerza de la vida en una sonrisa.
Soy un escritor mediocre
varado en la columna que sostiene mis derrotas
cargado de dolores malditos.
Mi amigo es el viento
es la sal del mar
que fluye en las corrientes libres
sobre la esfera de la nada
donde transitan como venas cargadas;
voces de fuego ardiente
agrietando el vacio
abriendo sus entrañas
surge el misterio
y se logra mirar la espina dorsal
que sostiene el cosmos.
Perfume de brisas
océano de profundidad.
Me abraza el canto sincero de mi espíritu
de mi esencia absoluta
y empiezo a escribir
fragmentos distorsionados
de momentos radiantes y grises.
Inspiración que camina
en valles desolados
donde reina el silencio.
Donde corren ríos de oro y miel.
Ahí yace mi cuerpo encendido como llama
abrazado de las piernas
de la dama blanca.
Ella irradia el resplandor
continúo con el sello de perlas
caricias de luna preciosa.
Me invitas a navegar en el paraíso del sueño
y a soñar con el choque de mis ojos tristes y lunáticos
frente al universo creativo y definitivo
que habita en tu mirada galáctica;
cubierta de esplendor y gloria.
Alcanzando los confines extensos
donde moran los ángeles que dan vida
a tu palabra que posee el don de la tinta de luz.
Yo no sé escribir
lo confieso
solo me divierto
plasmando los fragmentos
de mis ideas más locas
dejando mi alma en cada verso sin forma.
Nunca concibo el final de mis escritos
puedo seguir y seguir en cascada infinita
por ello aquí queda y pongo pausa
a uno más de mis poemas mensuales
antes quincenales
mucho antes semanales
y antes del antes eran por día.
Pero amén de estos días
en los cuales me creo un poeta.
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