Antonio Navarro Arias
Poeta recién llegado
Te leo, y cada palabra me grita tu nombre a los oídos,
se desangran en mentiras mis fundamentos;
te leo, y trato de esconderme en los
espacios que escapan a este texto, pero tu
nombre salta de renglón en renglón
y me descubre.
No pretendo ser escuchado por nadie,
menos leído;
ahora lo único que pretendo,
es sentarme sobre la arena de naplo
-mi playa-,
y al amor de las estrellas,
disfrutar contigo de un café cargado mientras
hablamos de la noche.
No recuerdo lo que dije,
porque soy un pendenciero;
no escribo para disculparme,
porque soy un atrevido;
no me arrepiento nunca,
porque soy un necio;
lo único que nunca olvidaré,
son tus versos que me llaman:
"Silencio que me castiga por escucharlo y procuro morir con sotana pensando en ti"
El tiempo nos debe una respuesta,
amigo del mañana...
compañero de otros tiempos.