Argoticos
Poeta recién llegado
Acaecía una noche
de invierno cruda,
además era cruda
la realidad de saberse
uno escindido del todo.
A tientas iban conjugando
los espacios para darle
un sentido a la realidad.
Caminaba sin fuerzas,
a merced de las bastas
energías que cohabitan
en la ciudad,
y el frío era el bárbaro
usurpador de la paz.
Cada cual en su pequeño
mundo que abarca
un poco mas o poco menos
de espacio y tiempo.
La ventaja de la tecnología
de nuestro tiempo
puede ser un engaño
y una herramienta
para el control.
Así, se vuelve mas jugosa.
No había tregua
aquella noche,
el viento soplaba letal
en la piel al descubierto,
desnuda a la intemperie.
Sumergido en la complejidad
del mundo moderno,
pareciera como que no es posible abarcarlo todo, es imposible, es inabarcable y difícil.
Así es el entorno
que el ser humano
o alguna fuerza superior
ha construido.
Para habitar,
para ser los únicos
perdidos en el vasto
océano de la tela de araña
que produce la náusea
a causa del sentimiento
¿Cómo es posible
que vivamos, sumergidos
en un entramado
de diversas articulaciones
del entorno?
Era una pregunta
que se inyectaba
en los huesos de aquella
noche de invierno
gélida y triste.
de invierno cruda,
además era cruda
la realidad de saberse
uno escindido del todo.
A tientas iban conjugando
los espacios para darle
un sentido a la realidad.
Caminaba sin fuerzas,
a merced de las bastas
energías que cohabitan
en la ciudad,
y el frío era el bárbaro
usurpador de la paz.
Cada cual en su pequeño
mundo que abarca
un poco mas o poco menos
de espacio y tiempo.
La ventaja de la tecnología
de nuestro tiempo
puede ser un engaño
y una herramienta
para el control.
Así, se vuelve mas jugosa.
No había tregua
aquella noche,
el viento soplaba letal
en la piel al descubierto,
desnuda a la intemperie.
Sumergido en la complejidad
del mundo moderno,
pareciera como que no es posible abarcarlo todo, es imposible, es inabarcable y difícil.
Así es el entorno
que el ser humano
o alguna fuerza superior
ha construido.
Para habitar,
para ser los únicos
perdidos en el vasto
océano de la tela de araña
que produce la náusea
a causa del sentimiento
¿Cómo es posible
que vivamos, sumergidos
en un entramado
de diversas articulaciones
del entorno?
Era una pregunta
que se inyectaba
en los huesos de aquella
noche de invierno
gélida y triste.