tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
​Pavorosos pensamientos de blasfemias vasallas que descomponían su prosa.
Las oscuras inclinaciones extraídas del mismísimo vientre mustio de maldad.
Con el corazón apretado de insomnio, recorría su fabulario armónico de cerrazón. Acrecentó a cada paso un razonamiento en ocasiones insigne.
Pensaba las maldades extenuantes que sugería a modo evolutivo.
Ese espejo a la luz de las velas, reflejando una imagen deformada y tricorne,
Los ojos profundan adversidad, delatando una postura huraña embozada.
Dilatando la opresión de un sutil enjambre de emociones violentas.
Acomodaba sin embargo, su undante cabello con un frenesí demencial.
Como si nada pasara.
Crispando rasgos de su naturalidad reflejada allí, frente a aquel vidrio velado.
Su Fruición de aceite de ajenjo, esparcido en derredores.
Preparando al terrero una vez mas, victimado en los malignos sueños.
Entretejiendo vagos sonidos de llanto entre las sombras.
Su atroz puericia alegaba augurios pretales sexuados.
Hordas de mecenas, practicaran excesos, en aras de la perversidad.
Aunque irrumpiera de un puñetazo, rompiendo los cristales de su pesadilla, la esperanza de desactivar sus malditas imágenes sombrías.
Seria abominablemente indiferente.
Desde niña se sabía en destino truculento.
Frente al espejo hoy esperará sus pesadillas como a diario.
Pero hoy, enfrentará su destino frente al espejo, como debió hacerlo aquella noche.
Las oscuras inclinaciones extraídas del mismísimo vientre mustio de maldad.
Con el corazón apretado de insomnio, recorría su fabulario armónico de cerrazón. Acrecentó a cada paso un razonamiento en ocasiones insigne.
Pensaba las maldades extenuantes que sugería a modo evolutivo.
Ese espejo a la luz de las velas, reflejando una imagen deformada y tricorne,
Los ojos profundan adversidad, delatando una postura huraña embozada.
Dilatando la opresión de un sutil enjambre de emociones violentas.
Acomodaba sin embargo, su undante cabello con un frenesí demencial.
Como si nada pasara.
Crispando rasgos de su naturalidad reflejada allí, frente a aquel vidrio velado.
Su Fruición de aceite de ajenjo, esparcido en derredores.
Preparando al terrero una vez mas, victimado en los malignos sueños.
Entretejiendo vagos sonidos de llanto entre las sombras.
Su atroz puericia alegaba augurios pretales sexuados.
Hordas de mecenas, practicaran excesos, en aras de la perversidad.
Aunque irrumpiera de un puñetazo, rompiendo los cristales de su pesadilla, la esperanza de desactivar sus malditas imágenes sombrías.
Seria abominablemente indiferente.
Desde niña se sabía en destino truculento.
Frente al espejo hoy esperará sus pesadillas como a diario.
Pero hoy, enfrentará su destino frente al espejo, como debió hacerlo aquella noche.
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