DIEGO
Poeta adicto al portal
En las márgenes del mar peinado de espumas volátiles, camino alivianando aún más su naturaleza. Deambulo por la arena fina, escuchando susurros de voces peregrinas y olvidadas. El velo nocturno cuenta historias de amores encontrados, perdidos. Persigo las huellas semi ocultas de la noche incipiente. Nunca arribo a ningún destino cierto. La luna incompleta ilumina un camino hipnótico e imposible de seguir. Barrunta mi fantasía por otros lares. El agua herida por una daga plateada que inmortaliza su crimen con un destello perpetuo, inalterable.
Oro y plata me rodean. Soy rey sin corona en este manto de dorado infinito.
La quietud de mi ser contrasta con el mar enfurecido, desafiante, cómplice involuntario de mi pesar. Extenso. Mi pesar y el mar. Arena mancillada de tristezas nocturnas. Médanos inconclusos de vientos incompletos. Todo me maravilla. Todo convoca a la gratitud. Todo sugestiona y hunde en el fracaso. Silencios. Silencios que aturden. Un soplo de gélido viento estival nocturno yace junto a mí, esperando la orden justiciera. Levántate y sopla. Sopla las espinas sangrantes de pecho mal herido y empújame a la vida. El calor de la mañana hará el resto.
Oro y plata me rodean. Soy rey sin corona en este manto de dorado infinito.
La quietud de mi ser contrasta con el mar enfurecido, desafiante, cómplice involuntario de mi pesar. Extenso. Mi pesar y el mar. Arena mancillada de tristezas nocturnas. Médanos inconclusos de vientos incompletos. Todo me maravilla. Todo convoca a la gratitud. Todo sugestiona y hunde en el fracaso. Silencios. Silencios que aturden. Un soplo de gélido viento estival nocturno yace junto a mí, esperando la orden justiciera. Levántate y sopla. Sopla las espinas sangrantes de pecho mal herido y empújame a la vida. El calor de la mañana hará el resto.