viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si sólo soy lo que soy,
¿Por qué fui cuanto fui?
Todo... Ahora nada,
así se clausura la vida,
como un parpadeo a medias.
Una ola nos lleva en su dorso
por el mar de los relojes,
y cada letra que surge
es un parto imprescindible,
pero no me duele respirar,
lo hago despacio, sin miedo,
con la lentitud que concede la desilusión.
¿Por qué fui cuanto fui?
Todo... Ahora nada,
así se clausura la vida,
como un parpadeo a medias.
Una ola nos lleva en su dorso
por el mar de los relojes,
y cada letra que surge
es un parto imprescindible,
pero no me duele respirar,
lo hago despacio, sin miedo,
con la lentitud que concede la desilusión.