manuel ballester
Poeta recién llegado
Siempre hay una hoguera,
Encendida en cada pecho,
Solo hay que querer mirar
Adentro
Mira esos ojos tristes
Como buscan,
Luz en la oscuridad,
Esas manos frías
Como se quieren calentar
Mira el sol como se crece,
Cuando entre sombras
Te ve pasar,
Arruinando los piropos
De esta inspirada soledad
A donde vamos no importa,
Que más da,
Si perdí las llaves de mi casa,
Y ahora la calle es nuestro hogar.
Los músicos de la gran vía,
Entre ropas desgastadas,
Amenizan la velada
Por las calles empedradas,
Y sus notas afinadas,
Pa poder ganar la plata
Siempre hay una hoguera,
Encendida en cada pecho,
Aprendimos a mirar
Con la cabeza adentro
Hay algo que me incita a seguir,
Cuando el demonio esta dormido,
Y no rompe nuestro camino
Mira las manos,
Quieren echarse a volar
Cuando rozan por el aire
La fragancia que hay detrás,
Cuando huelen las caricias,
Que después vendrán.
Cuando saben del calor,
¡Que las otras manos dan!
Encendida en cada pecho,
Solo hay que querer mirar
Adentro
Mira esos ojos tristes
Como buscan,
Luz en la oscuridad,
Esas manos frías
Como se quieren calentar
Mira el sol como se crece,
Cuando entre sombras
Te ve pasar,
Arruinando los piropos
De esta inspirada soledad
A donde vamos no importa,
Que más da,
Si perdí las llaves de mi casa,
Y ahora la calle es nuestro hogar.
Los músicos de la gran vía,
Entre ropas desgastadas,
Amenizan la velada
Por las calles empedradas,
Y sus notas afinadas,
Pa poder ganar la plata
Siempre hay una hoguera,
Encendida en cada pecho,
Aprendimos a mirar
Con la cabeza adentro
Hay algo que me incita a seguir,
Cuando el demonio esta dormido,
Y no rompe nuestro camino
Mira las manos,
Quieren echarse a volar
Cuando rozan por el aire
La fragancia que hay detrás,
Cuando huelen las caricias,
Que después vendrán.
Cuando saben del calor,
¡Que las otras manos dan!