Laboratorio del Verso
Poeta recién llegado
Vaciar la vejiga en la taza
sin tirar de la cadena
es señal de buena raza,
y lo otro, cosa de nenas.
Desde ahí se difunde la esencia,
el efluvio que altera a la hembra
igual que mi misma presencia;
se recoge lo que se siembra.
Con birras y a todo gas,
veloces hacia el estadio,
vamos marcando al pasar
las jacas del extrarradio.
—Macho, ¿pero tú has visto a esa?
—¡Uy! ¡Qué culito y qué tetas!
—¿Y la guarra detrás de su chulo?
—¡Uf! ¡Qué tetas, qué culo!
—Y la de ahí, qué palote me pone...
—Como suba, to’l rabo me come.
—Y Juan ni ha mirado al pivón.
—¡Toma capón, cacho maricón!
sin tirar de la cadena
es señal de buena raza,
y lo otro, cosa de nenas.
Desde ahí se difunde la esencia,
el efluvio que altera a la hembra
igual que mi misma presencia;
se recoge lo que se siembra.
Con birras y a todo gas,
veloces hacia el estadio,
vamos marcando al pasar
las jacas del extrarradio.
—Macho, ¿pero tú has visto a esa?
—¡Uy! ¡Qué culito y qué tetas!
—¿Y la guarra detrás de su chulo?
—¡Uf! ¡Qué tetas, qué culo!
—Y la de ahí, qué palote me pone...
—Como suba, to’l rabo me come.
—Y Juan ni ha mirado al pivón.
—¡Toma capón, cacho maricón!