Como quien no ha caminado todavía
por la senda de la paz y la alegría,
como tierra fértil de fruto abundante,
como olor a hierba fresca
en una tarde de invierno,
así es mi corazón de latidos sediento.
Como vela en la oscuridad que antecede a la luz,
como una mirada a ninguna parte,
como el arte que nadie conoce,
así es mi corazón de ánimo despierto.
Como el júbilo del adolescente enamorado,
como las caricias de una madre,
como un escalofrío,
así es mi corazón de nadie.
Corazón que viajas conmigo,
llévame al galope a otro mundo,
llévame al menos hasta la frontera
entre lo superficial y lo profundo.
Darío Méndez
por la senda de la paz y la alegría,
como tierra fértil de fruto abundante,
como olor a hierba fresca
en una tarde de invierno,
así es mi corazón de latidos sediento.
Como vela en la oscuridad que antecede a la luz,
como una mirada a ninguna parte,
como el arte que nadie conoce,
así es mi corazón de ánimo despierto.
Como el júbilo del adolescente enamorado,
como las caricias de una madre,
como un escalofrío,
así es mi corazón de nadie.
Corazón que viajas conmigo,
llévame al galope a otro mundo,
llévame al menos hasta la frontera
entre lo superficial y lo profundo.
Darío Méndez