FRUTAS ABANDONADAS
Hoy, que he pasado por el mercado,
me he visto cercado
como una fruta abandonada,
entre el todo y la nada,
entre el olor a descuido
y el sabor a olvido.
¿Quién pudiera vivir entre el lento morir
y el caótico subsistir?
Era una vida de artes
mendigas,
dibujadas en un martes
sin espigas.
Porque el olvido arde muy fuerte
en el alma y la decadencia huele a muerte.
¡Qué pena me dan
los pájaros sin nidos
¡Qué pena me causan
los hombres perdidos!
Qué más puedo decir
de las frutas abandonadas:
que apenas pueden coexistir
para ser dibujadas y pintadas
de color a misterio
en un presente de calvario.
Hoy que pasé por la vereda desgraciada,
he visto la triste morada
de la orfandad,
que sueña en la ciudad.
¡Ay! Qué pena me dan
los árboles marchitados
¡Ay! Qué pena me causan
los pajarillos olvidados…
Hoy, que he pasado por el mercado,
me he visto cercado
como una fruta abandonada,
entre el todo y la nada,
entre el olor a descuido
y el sabor a olvido.
¿Quién pudiera vivir entre el lento morir
y el caótico subsistir?
Era una vida de artes
mendigas,
dibujadas en un martes
sin espigas.
Porque el olvido arde muy fuerte
en el alma y la decadencia huele a muerte.
¡Qué pena me dan
los pájaros sin nidos
¡Qué pena me causan
los hombres perdidos!
Qué más puedo decir
de las frutas abandonadas:
que apenas pueden coexistir
para ser dibujadas y pintadas
de color a misterio
en un presente de calvario.
Hoy que pasé por la vereda desgraciada,
he visto la triste morada
de la orfandad,
que sueña en la ciudad.
¡Ay! Qué pena me dan
los árboles marchitados
¡Ay! Qué pena me causan
los pajarillos olvidados…
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