Fruto prohibido
Carrusel de luciérnagas encantadas
iluminando un camino sin salida
Paseando de la mano, nuestros sueños,
en ilusionismo de mago y embeleso.
Una arboleda en verde, ocre y amarillo,
dos a pasos firmes cruzando el sendero;
se opone en trayecto nuestro un centinela,
feliz celador con título y dominio.
La rosa viva, reitera florecer
El alelí se revela en clandestino,
buscando el sol y aquel rocío de piel.
Ella fruta madura y lindo pellejo;
él, poeta soñador irreverente
Testarudo se empecina en degustarla.
Ramiro Deladanza
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