pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nadie supo ver
detrás de la sonrisa que ofrecía,
no vieron la tristeza escondida,
no hablé de las sombras que me asustaban
y de los monstruos debajo de mi cama,
no grité para que el miedo sea descubierto
y los fantasmas crecían en mi desierto...
En la oscuridad el llanto fluía
como mares de sal dejando
en los labios sabor a soledad,
no busqué cura para las heridas
infectadas conmigo crecían
y se convirtieron en debilidad...
No supe amarme
esa clase no me la impartieron,
crecí creyendo ser un cero
y que los sueños
para mi no se hicieron,
iba dando tumbos,
actuando con sonrisas
con el corazón llorando
y la esperanza hecha trizas...
Huyendo de la ilusión que me intentaba atrapar
alejando a los niños que deseaba amar,
contemplé ser loba solitaria
en esta jungla de la salvaje,
imaginé que la soledad
sería mi dama de compañía
pero mis defensas fueron abolidas
y el amor llegó sin aviso cambiándome la vida...
Amé sin amarme y caro pagué mi error
era él mendigo y lo hice mi señor,
fue castigo sin tener motivos
mientras lo ponía en lo más alto
él, me dejaba claro que no le bastaría,
quise permanecer en el suelo
por sentir que él era mi consuelo...
ESTA ES LA TRISTE REALIDAD DE MUCH@S.
PECAMOS MUCHO AL PRETENDER DAR AMOR
CUANDO NO SOMOS CAPACES DE AMAR
AL REFLEJO EN EL ESPEJO.
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