rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Primer fuego...
Kalmer caminaba por las desiertas calles de la capital; enfundaba sus manos en los bolsillos de una gabardina café y usaba botas de media caña y un beatle de cuello subido color negro. Era un atuendo bastante común, y no podía ser de otra forma: su comisión demandaba recorrer las calles y la cercanía de las personas.
Ya había recibido las coordenadas exactas de la triangulación holográfica espectral. Su destino era un edificio de departamentos en los suburbios de Paris.
Al recorrer aceleradamente las blanquecinas aceras pudo contemplar las imponentes luces de neon de los edificios, autos lujosos y raudos, y docenas de transeúntes. Miraba sus caras, podía leer sus pensamientos era todo tan trivial sexo, diversión, emoción, placer... todo tan subjetivo y vano. La vida parecía ser eso: un interminable carrusel de risas y llantos de la mano de la incertidumbre del futuro.
Pero para Kalmer nada de eso significaba. El tenía un trabajo que hacer, y su único propósito se circunscribía a realizarlo.
Al avanzar por un cerrado callejón pudo ver un perro abandonado batir su cola ante su presencia y ladrarle. Era un animal como los humanos, era cierto, pero una forma de vida distinta... ¿cual podría ser el sentido, o que justificaba la existencia de aquella criatura? ¿Seria, quizás, que dios desperdigaba por su creación despropósitos?
Continúo avanzando. Unas mujeres ofrecían sus voluptuosos cuerpos unas calles más adelante, y un vagabundo se tapaba con cartones en un sucio rincón de una pared salpicada de graffittis;
Y pensar que la reina Kai Mari amaba ese mundo humano ..
Era un galimatías de imposibles respuestas que azolaba cualquier razón
Pero el primer fuego estaba cerca, podía sentirlo .
Kalmer caminaba por las desiertas calles de la capital; enfundaba sus manos en los bolsillos de una gabardina café y usaba botas de media caña y un beatle de cuello subido color negro. Era un atuendo bastante común, y no podía ser de otra forma: su comisión demandaba recorrer las calles y la cercanía de las personas.
Ya había recibido las coordenadas exactas de la triangulación holográfica espectral. Su destino era un edificio de departamentos en los suburbios de Paris.
Al recorrer aceleradamente las blanquecinas aceras pudo contemplar las imponentes luces de neon de los edificios, autos lujosos y raudos, y docenas de transeúntes. Miraba sus caras, podía leer sus pensamientos era todo tan trivial sexo, diversión, emoción, placer... todo tan subjetivo y vano. La vida parecía ser eso: un interminable carrusel de risas y llantos de la mano de la incertidumbre del futuro.
Pero para Kalmer nada de eso significaba. El tenía un trabajo que hacer, y su único propósito se circunscribía a realizarlo.
Al avanzar por un cerrado callejón pudo ver un perro abandonado batir su cola ante su presencia y ladrarle. Era un animal como los humanos, era cierto, pero una forma de vida distinta... ¿cual podría ser el sentido, o que justificaba la existencia de aquella criatura? ¿Seria, quizás, que dios desperdigaba por su creación despropósitos?
Continúo avanzando. Unas mujeres ofrecían sus voluptuosos cuerpos unas calles más adelante, y un vagabundo se tapaba con cartones en un sucio rincón de una pared salpicada de graffittis;
Y pensar que la reina Kai Mari amaba ese mundo humano ..
Era un galimatías de imposibles respuestas que azolaba cualquier razón
Pero el primer fuego estaba cerca, podía sentirlo .
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