iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vestidos los ojos de soledades,
venidos a menos con la algarabía.
Despiadados anhelos arrancados,
y siempre los castillos en el aire
dando vueltas alrededor.
Dando tumbos, causándome mareo.
Nauseas reptan por mi vientre
con arranques de frenesí altivo.
Miradas siniestras vertidas
al infinito hueco donde Olvido
hace nido y eco
de su avaricia.
venidos a menos con la algarabía.
Despiadados anhelos arrancados,
y siempre los castillos en el aire
dando vueltas alrededor.
Dando tumbos, causándome mareo.
Nauseas reptan por mi vientre
con arranques de frenesí altivo.
Miradas siniestras vertidas
al infinito hueco donde Olvido
hace nido y eco
de su avaricia.
Vestidas las ilusiones
con mortaja deslucida.
Brillaron alguna vez,
como papel de envoltura,
regalo de decepción añejado a la sombra
de la celebración que tanto se anunciaba.
Ropaje donde se ahogan
pretensiones de ser, y tener
inculcados desde el pecho de la madre.
Ahora se visten las horas
de una finita nada,
tangible como el llanto que quema
lacera
oquedades que alojan penumbras.
Fuego inerte
me viste cada poro,
me bebe como simple agua.
Ahora los ojos desnudos,
sin el manto de vida,
ahora la carne devorada
por mandíbulas inciertas y caníbales
que vienen cada noche a secarme
las gotas llamadas esperanzas.
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