G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Una voz dijo una vez
que el amor es fuego y agua.
Agüita para la sed
y llama para las almas.
Como agua y fuego nos llega
lo que un corazón regala
y con eso se nos queda
despejada la mañana.
Piedra a piedra, crece el templo
y se eleva la montaña.
Paso a paso, suman cientos
y en la vida todo cambia.
Todo cambia y se renueva.
Todo gira y nunca para.
Aunque quieto pareciera,
ni lo muerto aquí descansa.
No admite rejas el viento,
ni jaulas te quiere el alba.
Tampoco mi pensamiento,
ni ese chucho que me ladra.
Que nadie siembre cadenas
donde Dios plantó sus alas.
Que nadie imponga condena
sin antes barrer su casa.
Una voz dijo una vez
que el amor ata y desata.
Y sin saber el porqué,
me pregunté dónde estabas…
G.S.A.
que el amor es fuego y agua.
Agüita para la sed
y llama para las almas.
Como agua y fuego nos llega
lo que un corazón regala
y con eso se nos queda
despejada la mañana.
Piedra a piedra, crece el templo
y se eleva la montaña.
Paso a paso, suman cientos
y en la vida todo cambia.
Todo cambia y se renueva.
Todo gira y nunca para.
Aunque quieto pareciera,
ni lo muerto aquí descansa.
No admite rejas el viento,
ni jaulas te quiere el alba.
Tampoco mi pensamiento,
ni ese chucho que me ladra.
Que nadie siembre cadenas
donde Dios plantó sus alas.
Que nadie imponga condena
sin antes barrer su casa.
Una voz dijo una vez
que el amor ata y desata.
Y sin saber el porqué,
me pregunté dónde estabas…
G.S.A.
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