arturo el grande
Poeta recién llegado
Fuego de Misericordia, divino amor,
arde dentro de este mi corazón!
Dame clemencia verdadera siempre,
manténme siempre contigo en comunión.
Soy luz, tú Cristo en mí,
libera mí mente para siempre;
Fuego de Misericordia, brilla por siempre
en lo profundo de mí mente.
Dios que me das el pan cada día,
Fuego de Misericordia mi cabeza llena,
hasta que tu celestial resplandor,
de mi mente haga mente de luz.
Yo la mano de Dios en acción,
logrando victorias todos los días:
la satisfacción más grande de mi alma pura
es caminar tu sendero.
Deja que mantenga mi templo liberado
de toda discordia de mí enviada.
Yo el que invoca Fuego de Misericordia
para que inflame y transmute todo deseo,
siguiendo en nombre de la libertad,
hasta que YO SEA uno con la Llama de la Misericordia.
Yo el perdón, aquí actuando,
toda duda y temor expeliendo,
los hombres para siempre liberando
con alas de victoria.
Yo él que invoca
el perdón a toda hora;
a toda vida en todo lugar
Yo inundo con la gracia del perdón.
Yo libre de temor y duda,
rechazando toda pobreza y miseria,
sabiendo ahora que toda buena provisión
del reino del cielo siempre viene.
Yo la mano de la fortuna del mismo Dios,
despidiendo tesoros de luz.
Ahora, plena abundancia recibiendo
para proveer todo menester de la vida.
¡Oh, amor de Dios, amor inmortal,
envuélvelo todo en nuestro rayo;
envía la compasión desde lo alto
para elevar a todos hoy!
En la plenitud de nuestro poder,
esparcir nuestros haces gloriosos,
sobre la Tierra y todo lo que en ella hay
¡donde la vida en sombras aparenta estar!
Deja que la Luz de Dios destelle
para librar a los hombres del dolor;
elévalos y cúbrelos, Dios
¡con nuestro poderoso nombre Yo!.
Yo la Luz del Corazón
brillando en las tinieblas del ser,
y cambiando todo por el tesoro dorado
de la mente de Cristo.
Yo el que proyecta mi amor
hacia el mundo para borrar todo error
y romper toda barrera.
¡Yo el poder del amor infinito,
amplificándose a sí mismo
hasta que sea victorioso,
en un mundo que no tiene fin!.
arde dentro de este mi corazón!
Dame clemencia verdadera siempre,
manténme siempre contigo en comunión.
Soy luz, tú Cristo en mí,
libera mí mente para siempre;
Fuego de Misericordia, brilla por siempre
en lo profundo de mí mente.
Dios que me das el pan cada día,
Fuego de Misericordia mi cabeza llena,
hasta que tu celestial resplandor,
de mi mente haga mente de luz.
Yo la mano de Dios en acción,
logrando victorias todos los días:
la satisfacción más grande de mi alma pura
es caminar tu sendero.
Deja que mantenga mi templo liberado
de toda discordia de mí enviada.
Yo el que invoca Fuego de Misericordia
para que inflame y transmute todo deseo,
siguiendo en nombre de la libertad,
hasta que YO SEA uno con la Llama de la Misericordia.
Yo el perdón, aquí actuando,
toda duda y temor expeliendo,
los hombres para siempre liberando
con alas de victoria.
Yo él que invoca
el perdón a toda hora;
a toda vida en todo lugar
Yo inundo con la gracia del perdón.
Yo libre de temor y duda,
rechazando toda pobreza y miseria,
sabiendo ahora que toda buena provisión
del reino del cielo siempre viene.
Yo la mano de la fortuna del mismo Dios,
despidiendo tesoros de luz.
Ahora, plena abundancia recibiendo
para proveer todo menester de la vida.
¡Oh, amor de Dios, amor inmortal,
envuélvelo todo en nuestro rayo;
envía la compasión desde lo alto
para elevar a todos hoy!
En la plenitud de nuestro poder,
esparcir nuestros haces gloriosos,
sobre la Tierra y todo lo que en ella hay
¡donde la vida en sombras aparenta estar!
Deja que la Luz de Dios destelle
para librar a los hombres del dolor;
elévalos y cúbrelos, Dios
¡con nuestro poderoso nombre Yo!.
Yo la Luz del Corazón
brillando en las tinieblas del ser,
y cambiando todo por el tesoro dorado
de la mente de Cristo.
Yo el que proyecta mi amor
hacia el mundo para borrar todo error
y romper toda barrera.
¡Yo el poder del amor infinito,
amplificándose a sí mismo
hasta que sea victorioso,
en un mundo que no tiene fin!.