Albertojjs
Poeta fiel al portal
Son más de las 9
y todavía no se ha tendido
la manta negra que oscurece la ciudad.
No hay rastro de la esfera grisácea
con cráteres que flota en el cielo.
El olor a campo
embriaga las fosas de los visitantes.
Banderas españolas ondean presumidas
en lo alto de las las moradas,
vecinos ansiosos de la isla
alborotan inquietos en la plaza.
Hay luces de colores que hipnotizan a los enanos
y de neón que crujen las barrigas y secan las gargantas.
Carruajes llegados de otros reinos
se marean buscando su sitio en el pueblo.
Curanderos y guardianes
se alimentan con pan relleno de incertidumbre.
Pasan las horas, y por fin
estiran manta oscura sobre la ciudad,
la luna vigila las fiestas del pueblo
y nubes grises patrullan en la oscuridad.
Familiares y amigos del anfitrión van llegando.
Ron Arehucas preside la mesa,
papas arrugadas calientan nuestros paladares
y el aliento nos huele a mojo picón de la casa.
Bebemos pociones mágicas que provocan risa,
bromas, recuerdos que nos conduce a la nostalgia,
algún que otro trapo sucio, y carcajadas.
Ya son la una, llegó la hora
en la que multitud de colores se entremezclan
Se escuchan explosiones en esta noche estrepitosa
y los gatos se esconden debajo de las camas.
Espermatozoides sin fecundar se estrellan en el cielo,
se ven palmeras difuminadas sobre nuestras casas
y aurora boreal delante de nuestros ojos.
y todavía no se ha tendido
la manta negra que oscurece la ciudad.
No hay rastro de la esfera grisácea
con cráteres que flota en el cielo.
El olor a campo
embriaga las fosas de los visitantes.
Banderas españolas ondean presumidas
en lo alto de las las moradas,
vecinos ansiosos de la isla
alborotan inquietos en la plaza.
Hay luces de colores que hipnotizan a los enanos
y de neón que crujen las barrigas y secan las gargantas.
Carruajes llegados de otros reinos
se marean buscando su sitio en el pueblo.
Curanderos y guardianes
se alimentan con pan relleno de incertidumbre.
Pasan las horas, y por fin
estiran manta oscura sobre la ciudad,
la luna vigila las fiestas del pueblo
y nubes grises patrullan en la oscuridad.
Familiares y amigos del anfitrión van llegando.
Ron Arehucas preside la mesa,
papas arrugadas calientan nuestros paladares
y el aliento nos huele a mojo picón de la casa.
Bebemos pociones mágicas que provocan risa,
bromas, recuerdos que nos conduce a la nostalgia,
algún que otro trapo sucio, y carcajadas.
Ya son la una, llegó la hora
en la que multitud de colores se entremezclan
Se escuchan explosiones en esta noche estrepitosa
y los gatos se esconden debajo de las camas.
Espermatozoides sin fecundar se estrellan en el cielo,
se ven palmeras difuminadas sobre nuestras casas
y aurora boreal delante de nuestros ojos.
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