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Fuera de la cueva ¿realidad o ficción?

emuletero

Poeta veterano en el portal
Noches oscuras, cerradas,
noches de luna llena, menguante o negra,
siempre en las cuevas,
temiendo a lo desconocido,
días y noches sin tregua,
cazando para vivir,
en sus oscuridades para no morir.

Miles de años rutinarios pasaron
nuestros seres de este poema,
sólos con sus familias,
asustados por la lluvia,
acongojados por los vientos y sus silbidos,
aterrorizados por relámpagos y rayos.

¿Miles? Dios sabe el tiempo que así permanecieron,
sin más visiones, que sus paredes de roca,
sus pisos de fango por la lluvia,
y sus techos oscuros por la altura.

Un niño nació al cabo de mucho tiempo,
un varón como los demás humanos,
nada especial por fuera,
pero con ansias de saber por dentro,
un simple y mortal humano
con sus aciertos y defectos,
uno más entre todos ellos.

Pasaron los años y la adolescencia tomó su lugar,
y la curiosidad innata con ella,
la libertad fuera de la cueva le atraía,
la luminosidad y la naturaleza,
¿por qué no vivir fuera de la cueva
al amparo del sol y las estrellas?,
¿por qué no disfrutar de todas las bondades
de los árboles frutales y refrescarse en los manantiales?

Preguntas que ni el eco respondía,
sólo la callada de sus compañeros por respuesta,
sólo extrañeza en sus marcados gestos había.

Es peligroso adentrarse en los bosques de noche,
tú no eres de los nuestros,
te parió la oscura Luna en una noche,
y se burlaban,
y se mofaban,
y haciéndole cabriolas se le reían.

Hasta que un día cansado de sus cobardías,
cogió un fardo con ropa y comida,
tomó de la mano a su compañera
y emprendió viaje fuera de las oscuridades,
dejando atrás para siempre los refugios y las cuevas.

Siendo de esta manera como os cuento,
nuestra pareja formó hogar en la firme tierra,
refugiándose en la copa de árboles,
cuando la noche traía sus oscuridades,
dándole la madre tierra todas su bondades
para comer y disfrutar de una vida plena,

al margen claro..... de nuestra Luna Llena.
 
Última edición:
¿Quién sabe? Quizás sea así como salimos de la cueva, aunque a veces suelo dudar que realmente estemos fuera.

Si no fuera porque dices que no es así, sería una linda quimera.

Un saludo.
 
Noches oscuras, cerradas,
noches de luna llena, menguante o negra,
siempre en las cuevas,
temiendo a lo desconocido,
días y noches sin tregua,
cazando para vivir,
en sus oscuridades para no morir.

Miles de años rutinarios pasaron
nuestros seres de este poema,
solos con sus familias,
asustados por la lluvia,
acongojados por los vientos y sus silbidos,
aterrorizados por relámpagos y rayos.

Miles? Dios sabe el tiempo que así permanecieron,
sin más visiones, que sus paredes de roca,
sus pisos de fango por la lluvia,
y sus techos oscuros por la altura.

Un niño nació al cabo de mucho tiempo,
un varón como los demás humanos,
nada especial por fuera,
pero con ansias de saber por dentro,
un simple y mortal humano
con sus aciertos y defectos,
uno más entre todos ellos.

Pasaron los años y la adolescencia tomó su lugar,
y la curiosidad innata con ella,
la libertad fuera de la cueva le atraía,
la luminosidad y la naturaleza,
¿porque no vivir fuera de la cueva
al amparo del sol y las estrellas?,
¿porque no disfrutar de todas las bondades
de los árboles frutales, y refrescarse en los manantiales?.

Preguntas que ni el eco respondía,
sólo la callada de sus compañeros por respuesta,
sólo extrañeza en sus marcados gestos había.
es peligroso adentrarse en los bosques de noche,
tu no eres de los nuestros,
te parió la oscura Luna en una noche,
y se burlaban,
y se mofaban,
y haciéndole cabriolas se le reían.

Hasta que un día cansado de sus cobardías,
cojio un fardo con ropa y comida,
tomó de la mano a su compañera
y emprendió viaje fuera de las oscuridades,
dejando atrás para siempre los refugios y las cuevas.

Siendo de esta manera como os cuento,
nuestra pareja formó hogar en la firme tierra,
refugiándose en la copa de árboles,
cuando la noche traía sus oscuridades,
dándole la madre tierra todas su bondades
para comer y disfrutar de una vida plena,

al margen claro..... de nuestra Luna Llena.

Muy originales versos, me gustan mucho.
Hago unas pequeñas correcciones ortográficas. Besos y abrazos para ti,:::hug:::
 
Noches oscuras, cerradas,
noches de luna llena, menguante o negra,
siempre en las cuevas,
temiendo a lo desconocido,
días y noches sin tregua,
cazando para vivir,
en sus oscuridades para no morir.

Miles de años rutinarios pasaron
nuestros seres de este poema,
sólos con sus familias,
asustados por la lluvia,
acongojados por los vientos y sus silbidos,
aterrorizados por relámpagos y rayos.

¿Miles? Dios sabe el tiempo que así permanecieron,
sin más visiones, que sus paredes de roca,
sus pisos de fango por la lluvia,
y sus techos oscuros por la altura.

Un niño nació al cabo de mucho tiempo,
un varón como los demás humanos,
nada especial por fuera,
pero con ansias de saber por dentro,
un simple y mortal humano
con sus aciertos y defectos,
uno más entre todos ellos.

Pasaron los años y la adolescencia tomó su lugar,
y la curiosidad innata con ella,
la libertad fuera de la cueva le atraía,
la luminosidad y la naturaleza,
¿por qué no vivir fuera de la cueva
al amparo del sol y las estrellas?,
¿por qué no disfrutar de todas las bondades
de los árboles frutales y refrescarse en los manantiales?

Preguntas que ni el eco respondía,
sólo la callada de sus compañeros por respuesta,
sólo extrañeza en sus marcados gestos había.
Es peligroso adentrarse en los bosques de noche,
tú no eres de los nuestros,
te parió la oscura Luna en una noche,
y se burlaban,
y se mofaban,
y haciéndole cabriolas se le reían.

Hasta que un día cansado de sus cobardías,
cogió un fardo con ropa y comida,
tomó de la mano a su compañera
y emprendió viaje fuera de las oscuridades,
dejando atrás para siempre los refugios y las cuevas.

Siendo de esta manera como os cuento,
nuestra pareja formó hogar en la firme tierra,
refugiándose en la copa de árboles,
cuando la noche traía sus oscuridades,
dándole la madre tierra todas su bondades
para comer y disfrutar de una vida plena,

al margen claro..... de nuestra Luna Llena.


Mil besos y mil abracitos te daría si te tuviera cerca, me ha encantado
este relato poético , lo bien plasmado que está y lo fácil y ameno que
resulta de leer y de entender ....te hace revivir el tiempo de nuestros
antepasados ....debió ser bastante crudo, aunque tú Sergio, sabes sacarle
la parte encantadora de la situación jajaja....un placer pasar por tú lindo
corazón.......:::hug::::::hug:::..Luz
 
Soñador de buen corazón...todavía las casas hacen de cuevas...a veces...jajaja...gracias a ese atreverse a explorar es q caminamos....mi admiración y respeto...y un fuerte abrazo lleno de estrellas...Mariela
 
Noches oscuras, cerradas,
noches de luna llena, menguante o negra,
siempre en las cuevas,
temiendo a lo desconocido,
días y noches sin tregua,
cazando para vivir,
en sus oscuridades para no morir.

Miles de años rutinarios pasaron
nuestros seres de este poema,
sólos con sus familias,
asustados por la lluvia,
acongojados por los vientos y sus silbidos,
aterrorizados por relámpagos y rayos.

¿Miles? Dios sabe el tiempo que así permanecieron,
sin más visiones, que sus paredes de roca,
sus pisos de fango por la lluvia,
y sus techos oscuros por la altura.

Un niño nació al cabo de mucho tiempo,
un varón como los demás humanos,
nada especial por fuera,
pero con ansias de saber por dentro,
un simple y mortal humano
con sus aciertos y defectos,
uno más entre todos ellos.

Pasaron los años y la adolescencia tomó su lugar,
y la curiosidad innata con ella,
la libertad fuera de la cueva le atraía,
la luminosidad y la naturaleza,
¿por qué no vivir fuera de la cueva
al amparo del sol y las estrellas?,
¿por qué no disfrutar de todas las bondades
de los árboles frutales y refrescarse en los manantiales?

Preguntas que ni el eco respondía,
sólo la callada de sus compañeros por respuesta,
sólo extrañeza en sus marcados gestos había.
Es peligroso adentrarse en los bosques de noche,
tú no eres de los nuestros,
te parió la oscura Luna en una noche,
y se burlaban,
y se mofaban,
y haciéndole cabriolas se le reían.

Hasta que un día cansado de sus cobardías,
cogió un fardo con ropa y comida,
tomó de la mano a su compañera
y emprendió viaje fuera de las oscuridades,
dejando atrás para siempre los refugios y las cuevas.

Siendo de esta manera como os cuento,
nuestra pareja formó hogar en la firme tierra,
refugiándose en la copa de árboles,
cuando la noche traía sus oscuridades,
dándole la madre tierra todas su bondades
para comer y disfrutar de una vida plena,

al margen claro..... de nuestra Luna Llena.

Hipotética historia de nuestros antepasados ...que bien pudo ser cierta...Me gustó Emuletero.Fué un placer leerte.Un saludo cariñoso
Ana
 
Noches oscuras, cerradas,
noches de luna llena, menguante o negra,
siempre en las cuevas,
temiendo a lo desconocido,
días y noches sin tregua,
cazando para vivir,
en sus oscuridades para no morir.

Miles de años rutinarios pasaron
nuestros seres de este poema,
sólos con sus familias,
asustados por la lluvia,
acongojados por los vientos y sus silbidos,
aterrorizados por relámpagos y rayos.

¿Miles? Dios sabe el tiempo que así permanecieron,
sin más visiones, que sus paredes de roca,
sus pisos de fango por la lluvia,
y sus techos oscuros por la altura.

Un niño nació al cabo de mucho tiempo,
un varón como los demás humanos,
nada especial por fuera,
pero con ansias de saber por dentro,
un simple y mortal humano
con sus aciertos y defectos,
uno más entre todos ellos.

Pasaron los años y la adolescencia tomó su lugar,
y la curiosidad innata con ella,
la libertad fuera de la cueva le atraía,
la luminosidad y la naturaleza,
¿por qué no vivir fuera de la cueva
al amparo del sol y las estrellas?,
¿por qué no disfrutar de todas las bondades
de los árboles frutales y refrescarse en los manantiales?

Preguntas que ni el eco respondía,
sólo la callada de sus compañeros por respuesta,
sólo extrañeza en sus marcados gestos había.
Es peligroso adentrarse en los bosques de noche,
tú no eres de los nuestros,
te parió la oscura Luna en una noche,
y se burlaban,
y se mofaban,
y haciéndole cabriolas se le reían.

Hasta que un día cansado de sus cobardías,
cogió un fardo con ropa y comida,
tomó de la mano a su compañera
y emprendió viaje fuera de las oscuridades,
dejando atrás para siempre los refugios y las cuevas.

Siendo de esta manera como os cuento,
nuestra pareja formó hogar en la firme tierra,
refugiándose en la copa de árboles,
cuando la noche traía sus oscuridades,
dándole la madre tierra todas su bondades
para comer y disfrutar de una vida plena,

al margen claro..... de nuestra Luna Llena.

muy lindo el relato de la humanidad, un saludo.
 
Mil besos y mil abracitos te daría si te tuviera cerca, me ha encantado
este relato poético , lo bien plasmado que está y lo fácil y ameno que
resulta de leer y de entender ....te hace revivir el tiempo de nuestros
antepasados ....debió ser bastante crudo, aunque tú Sergio, sabes sacarle
la parte encantadora de la situación jajaja....un placer pasar por tú lindo
corazón.......:::hug::::::hug:::..Luz




Gracias hermanita por pasar a visitarme
mil besos luminosos
Sergio
 
Muy hermosa poesía, con reminiscencias platónicas, es un bella obra que nos manifiesta la importancia de Ser entre los demás y apoyar al desarrollo de la raza humana. Lo mismo se aplica a tí como poeta que vez lo que otros no. saludos.
 

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