Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Antes de hundir tu flexible figura en el mar,
observé tus ojos de niña encantada y te seguí
con sigilo hacia las profundidades más allá
de los arrecifes que atrapaban.
Te habías desligado de la playa y de las montañas.
En el oleaje caótico entre peces agresores
te movías a tus anchas.
Eras muy veloz y sinuosa y tu vista muy rápida.
A nada temes cuando resurges e inhalas.
Siempre llegas a la Isla que te abraza.
Allí cobijada por meses en la playa blanca te
arrastras.
A la sombra de la Blade o del Plátano bastardo,
siempre esperas la nueva alborada...
observé tus ojos de niña encantada y te seguí
con sigilo hacia las profundidades más allá
de los arrecifes que atrapaban.
Te habías desligado de la playa y de las montañas.
En el oleaje caótico entre peces agresores
te movías a tus anchas.
Eras muy veloz y sinuosa y tu vista muy rápida.
A nada temes cuando resurges e inhalas.
Siempre llegas a la Isla que te abraza.
Allí cobijada por meses en la playa blanca te
arrastras.
A la sombra de la Blade o del Plátano bastardo,
siempre esperas la nueva alborada...
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