Me siento como torrente.
Como sillar y cimientos me presiento
sosteniendo firme y segura
lo que en mi seno llevo.
Dirijo con mi solo estar
los ánimos de mi casa.
Si en mi cara hay sonrisa
sonrisas tiene mi casa,
si llantos, ella llora más
que mi pena,
y a veces de tanto estar
las fuerzas se me diluyen
como la sal en la mar.
Es la luz, sólo la luz
que entra por la ventana
la que sin verla apenas,
con imaginarla,
me inyecta serenidad,
me recuerda que sigo siendo sillar
para que todos se apoyen en mí
sin yo tener que hacer nada,
sólo saber estar.
El sol también me recuerda
que con ser él ilumina,
que la niebla con sólo aparecer
humedece,
y todo en su vientre reverdece,
¿por qué a mí que soy sillar
me preocupa que se acerquen
y qué en mí se sienten
para reír o llorar?
Hasta que la vida me desgaste
el sol y el agua me acariciarán
y reiré con las risas
y las lágrimas me humedecerán,
el tiempo pasará por mí,
la tierra me tragara,
y mi esfuerzo será útil
porque sigo siendo sillar
Como sillar y cimientos me presiento
sosteniendo firme y segura
lo que en mi seno llevo.
Dirijo con mi solo estar
los ánimos de mi casa.
Si en mi cara hay sonrisa
sonrisas tiene mi casa,
si llantos, ella llora más
que mi pena,
y a veces de tanto estar
las fuerzas se me diluyen
como la sal en la mar.
Es la luz, sólo la luz
que entra por la ventana
la que sin verla apenas,
con imaginarla,
me inyecta serenidad,
me recuerda que sigo siendo sillar
para que todos se apoyen en mí
sin yo tener que hacer nada,
sólo saber estar.
El sol también me recuerda
que con ser él ilumina,
que la niebla con sólo aparecer
humedece,
y todo en su vientre reverdece,
¿por qué a mí que soy sillar
me preocupa que se acerquen
y qué en mí se sienten
para reír o llorar?
Hasta que la vida me desgaste
el sol y el agua me acariciarán
y reiré con las risas
y las lágrimas me humedecerán,
el tiempo pasará por mí,
la tierra me tragara,
y mi esfuerzo será útil
porque sigo siendo sillar