marquelo
Negrito villero
¿Qué silencio ronda el laberinto del estómago?
Luego hierven las palabras más sonoras en mi boca
encadenando distancias entre
tus labios y tu frente,
y toda la sociedad unida de tus huesos.
Te vi perdida en la sombra equivocada
en la tierra agotada que clamaba por el aliento
de tus ojos.
La noche se rompìó en pedacitos
sin reflejar la imagen sonora de la lluvia.
Hay un bote que abanica un aire sin olas.
Una gaviota cierra sus alas migratorias
y planea
para punzar el azul vitoreado por los rezos.
Un hombre cae en el hueco más grande del mundo
-Quizá yo en un Géiser en Islandia-
Hoy es jueves y la soledad abanica virulenta
todo mi cuarto arrodillado
y tu imagen afila el aire punzante de la noche
donde todo tiene un trámite de tortura
de conciliación con lo perdido
de amor desinflado con una pestaña.
¿Qué silencio hace tan pesada la vida en la córnea
en las extremidades que no tocan lo deseado
en todos los órganos sin ritmo de campanas?
Mándame una ola
poderoso pétalo errante
Mándame algo que pueda digerir toda la semana
todos los días
esperando descorchar un buen verso
para competir con tus suspiros.
Algo que no sea el degarrotipo del humo
en la memoria.
Algo para contarle a mis pasos
frente al mar...