I
Tan fugaz es la senda en que vivimos,
paseo por la eterna levedad,
que apenas al nombrarla la perdimos,
ni instante fue, ni sombra de verdad.
II
Se extingue como bruma la memoria,
la huella que en la arena se deshace,
y todo lo que fuimos, vano en gloria,
retorna al mismo mar que todo pace.
III
La vida es un latido sin regreso,
un eco que en los muros se diluye,
el tiempo nos concede breve acceso,
mas nunca la piedad de lo que influye.
IV
¿Quién mide lo que dura lo vivido,
si nada permanece en lo creado?
Tal vez el corazón quede encendido,
tal vez el universo lo ha olvidado.
V
Así vamos, mortales, caminando,
sin nombre entre los astros y su esfera,
y mientras nos consume lo que amando,
la muerte nos aguarda en su ribera.
Tan fugaz es la senda en que vivimos,
paseo por la eterna levedad,
que apenas al nombrarla la perdimos,
ni instante fue, ni sombra de verdad.
II
Se extingue como bruma la memoria,
la huella que en la arena se deshace,
y todo lo que fuimos, vano en gloria,
retorna al mismo mar que todo pace.
III
La vida es un latido sin regreso,
un eco que en los muros se diluye,
el tiempo nos concede breve acceso,
mas nunca la piedad de lo que influye.
IV
¿Quién mide lo que dura lo vivido,
si nada permanece en lo creado?
Tal vez el corazón quede encendido,
tal vez el universo lo ha olvidado.
V
Así vamos, mortales, caminando,
sin nombre entre los astros y su esfera,
y mientras nos consume lo que amando,
la muerte nos aguarda en su ribera.