Gaita
Poeta recién llegado
lo mejor de mi embarcación,
nave que quema muñecos de trapo
en medio de un bravo oleaje de altamar;
mi todo en el medio de la nada.
Fuiste lo que se queja y no retrocede,
mi emprendimiento en el Sahara
todo inundado de aguas de cristal.
Fuiste lo mejor que sintió mi corazón.
Fuiste lo que se adhiere y no se quita,
exquisito mosquito que no chupa sangre
a la mitad del verano,
por buena, tierna y decididamente humana.
Me suponía una tormenta espectacular
con cometas y rayos ultravioletas,
truenos como meteoritos
cayendo al fondo del mar, sin detenerse.
Fuiste lo que se ama y no se olvida,
mi nave respirando agua como anfibio
porque en el medio del mar
aún voy con mi barco que supo hacer
de sus tripas corazón
para vencer la batalla sanguinaria
en un año par dos mil.
nave que quema muñecos de trapo
en medio de un bravo oleaje de altamar;
mi todo en el medio de la nada.
Fuiste lo que se queja y no retrocede,
mi emprendimiento en el Sahara
todo inundado de aguas de cristal.
Fuiste lo mejor que sintió mi corazón.
Fuiste lo que se adhiere y no se quita,
exquisito mosquito que no chupa sangre
a la mitad del verano,
por buena, tierna y decididamente humana.
Me suponía una tormenta espectacular
con cometas y rayos ultravioletas,
truenos como meteoritos
cayendo al fondo del mar, sin detenerse.
Fuiste lo que se ama y no se olvida,
mi nave respirando agua como anfibio
porque en el medio del mar
aún voy con mi barco que supo hacer
de sus tripas corazón
para vencer la batalla sanguinaria
en un año par dos mil.