Martín Enrico
Poeta recién llegado
Fuiste un cúmulo de suspiros inciertos,
una carencia momentánea de temor,
fuiste la lluvia que hizo irreal mi desierto
y el perfecto argumento para un verso de amor.
una carencia momentánea de temor,
fuiste la lluvia que hizo irreal mi desierto
y el perfecto argumento para un verso de amor.
Fuiste la historia que nadie quiso vivir,
un manojo de augurios imposibles de cumplir,
fuiste un pañuelo que mojaba mis ojos,
y en un cajón de despojos guardamos el porvenir.
un manojo de augurios imposibles de cumplir,
fuiste un pañuelo que mojaba mis ojos,
y en un cajón de despojos guardamos el porvenir.
Fuiste la fuerza que aniquilaba mis miedos,
y la que me cegaba con la luz de su voz,
fuiste el delirio de los que sueñan dormidos,
un juego perdido por culpa de los dos.
y la que me cegaba con la luz de su voz,
fuiste el delirio de los que sueñan dormidos,
un juego perdido por culpa de los dos.
La que nunca me espera, la que nunca se ha ido,
la que le da sentido a lo que empecé a escribir,
la que al verme partir en silencio gritaba,
la que cuando soñaba no me pudo incluir.
la que le da sentido a lo que empecé a escribir,
la que al verme partir en silencio gritaba,
la que cuando soñaba no me pudo incluir.
Fuiste la mirada que me robó la conciencia,
el tiempo pasado que se empecina en volver,
algo de cordura mezclada con la demencia
de un corazón sin conciencia que te quizo sin querer.
el tiempo pasado que se empecina en volver,
algo de cordura mezclada con la demencia
de un corazón sin conciencia que te quizo sin querer.
Sos la utopía que hace real este día,
una llama apagada que no se cansa de arder,
fuiste una carga más liviana que el aire,
el amargo desaire de lo que no puede ser.
una llama apagada que no se cansa de arder,
fuiste una carga más liviana que el aire,
el amargo desaire de lo que no puede ser.
Fuiste tan bella que rimabas con estrellas,
en esas noches de insomnio que no dejan de dormir,
fuiste tan tierna que aun me lastima pensarte,
como si al recordarte comenzara a morir.
en esas noches de insomnio que no dejan de dormir,
fuiste tan tierna que aun me lastima pensarte,
como si al recordarte comenzara a morir.
Fuiste mis ganas, mi angustia, mi felicidad,
una clara verdad con mucho para ocultar,
sos un recuerdo, un verano en el corazón,
la dulce escritora de un guión de desolación.
una clara verdad con mucho para ocultar,
sos un recuerdo, un verano en el corazón,
la dulce escritora de un guión de desolación.
La que quema mis naves sin pedirme opinión,
la que mi corazón se le dio por robar,
la que busco en las noches sin poderla encontrar,
la que besa reproches con los labios del mar.
la que mi corazón se le dio por robar,
la que busco en las noches sin poderla encontrar,
la que besa reproches con los labios del mar.