Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Fuiste de las caricias el paradero
que las yemas de mis dedos
sentían desde hace mucho ya perdido,
contigo, carita de agua dulce,
el comenzar ya era una meta y
el solo coincidir la vera por donde transitan
los encantos,
las aves y
las maravillas abreviadas en la pluma de poetas,
el tinte que preñó a los colores
de la fantasía para que naciera mi horizonte y
la oscuridad perdida de las buenas noches
que de nuevo entintó mis viejas canas,
el corazón de mis silencios
cuando en silencio te rezaba,
el palpitar del grito y
los aleluya con los que me festejaba
el coincidir de nuevo a tu lado,
fuiste lo que fuiste y no te culpo
oscuro enterrador de los aniversarios,
lo tuyo era un rato, acaso el recorrer
como un romero el mapa de mi cuerpo,
acaso, no lo sé, quedarte en mi latir
como un lamento, o hacerme asirme a tu recuerdo
como náufrago al tablón de vida, vida mía.
1.4.11 en una tarde viendo que la vida es cínicamente cíclica y que no hay mejor calendario que su recuerdo.
Nota 1. terminó la fase de la luna que a su regreso, cuando de nuevo sea plena, nos recordará de nuevo que nada hemos aprendido, y se recorrerá la misma vía, y de nuevo se tejerán coronas, de nuevo con espinas.
Nota 2. iban por ahí dos aceitunas rellenas cuando una de las dos se tropezó cayendo fuertemente al piso, al levantarse toda adolorida le comento a la otra me he roto un hueso- ¡mentirosa!, respondió su acompañante.
Nota 3. ¿Qué le dijo una tabla adolescente a una tabla niña? Respuesta en la siguiente nota.
Nota 4. tabla tu mamá.
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