Nommo
Poeta veterano en el portal
La gente me cuida.
Venda mis heridas.
Remedia mis males.
Al agua del Mar, para que yo la beba, le quitan sus sales.
Hacen milagros.
Pero en mi memoria, no puedo grabarlos.
Sólo me quedo con los momentos pesarosos.
Por eso, a veces soy tímido y soso.
Soporífero, y no saludo a mis amigos, si los encuentro, caminando por la calle.
Me gusta el amor por el detalle.
Me esmero, pero a evolucionar y dar un paso adelante, espero.
Estoy perdiendo mi valioso Tiempo, estúpidamente.
Ya sé cuál es mi faceta de demente.
Abuso de mi propia salud, fumando tabaco.
Como si el cigarrillo, al entrar en mi pecho, dijera: ¡ Esto es un atraco !
Huyo de mi propia divinidad.
Es majestuosa y monumental.
Pero no quiero estar subido en un pedestal.
Ni siquiera, por Navidad.
Rebelde sin causa... Mi rostro, lo imagino peludo. Malcarado y sonriente.
Con aviesas intenciones.
Como un coloso en llamas.
Un rascacielos que impide que sus ocupantes duerman, en pijama.
Todos mis muebles, derretidos, por las ventanas se derraman.
No era mi intención, pero me inclino, mientras los protagonistas de la película, se asoman al balcón.
Venda mis heridas.
Remedia mis males.
Al agua del Mar, para que yo la beba, le quitan sus sales.
Hacen milagros.
Pero en mi memoria, no puedo grabarlos.
Sólo me quedo con los momentos pesarosos.
Por eso, a veces soy tímido y soso.
Soporífero, y no saludo a mis amigos, si los encuentro, caminando por la calle.
Me gusta el amor por el detalle.
Me esmero, pero a evolucionar y dar un paso adelante, espero.
Estoy perdiendo mi valioso Tiempo, estúpidamente.
Ya sé cuál es mi faceta de demente.
Abuso de mi propia salud, fumando tabaco.
Como si el cigarrillo, al entrar en mi pecho, dijera: ¡ Esto es un atraco !
Huyo de mi propia divinidad.
Es majestuosa y monumental.
Pero no quiero estar subido en un pedestal.
Ni siquiera, por Navidad.
Rebelde sin causa... Mi rostro, lo imagino peludo. Malcarado y sonriente.
Con aviesas intenciones.
Como un coloso en llamas.
Un rascacielos que impide que sus ocupantes duerman, en pijama.
Todos mis muebles, derretidos, por las ventanas se derraman.
No era mi intención, pero me inclino, mientras los protagonistas de la película, se asoman al balcón.
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