El último suspiro de la idiotez
que cobarde se rinde al arte,
como el hombre ante su dios
es el del moribundo a su lecho
tan endeble como hojas al viento
cubierto de pueri lpesar
que llena de ignominiosa piedad
indignando los ilustrados seres
¡Ellos! Los hijos bastardos del celeste
protectores del espíritu humano
que impregnados de divinidad objetiva
designan el curso de su idiota sequito
Si, los mismos que se doblegan
ante su fútil destino mundano,
en su mundo propip pero enajenado
Oh, malditos todos ustedes
Dominantes
Y
Dominados
Nada es excusable en el paraíso
ni la ignorancia, ni el conocimiento
ambos son hermanos mellizos
que como Caín y Abel se envidian
Y la muerte como aliada y jueza
se inclina por una neutralidad
tan oscura y siniestra
como la razón absoluta.
Que más queda para ver
que mas queda para oir
que mas queda para decir
Nada, silencio, Nada
Las palabras vuelan libres
nadie quiere tomarlas
están aquí, allí,alla
¡Oh! Malditos todos ustedes
Sabios
e
Idiotas