Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Palabras voladoras intercambian sus risas,
y realidades camufladas sin especidad
se concretan momentáneamente inmunes al hielo.
Sentados en plumeantes espigas sin fibra nos movemos
creyendo que sin duda toleraremos la adversidad.
Y cuando menos lo esperamos
una partícula de magia activa los sensores del placer
entendiendo complejos axiomas
que se escurren entre el humo.
Nos invaden como estrellas de carne,
en danzas que nunca alcanzaran la lluvia.
Pero que en el constante aturdir
nos empujan hacia abismales memorias
que completan el corazón.
Aunque sea una gran mentira mi estancia
en tus fertiles pagos verdes de amor,
prefiero descansar en tus semillas
jugar con tus ramales
y enrolarme en tu blanca calma,
para incendiar penumbras
siendo cenizas contigo.
Por que nada se asemeja mas
al beso de tus frutos,
que cuando se llega a morar en tus aposentos.
Y si alguna vez amarga la hoja de coca
llegara a dañar tu engolosinado cuerpo perpetuo,
o me alejaran fuerzas oscuras
de tus dulces sueños malteados,
una flecha como un rayo atravesando la furiosa tempestad
partiría como un roble mis esperanzas en dos
y la lluvia dilataría mis poros
lo suficiente para que mis pupilas vean
como el imperio que algún día fue
emana ruidos de descomposición.
Pero esto seria lento y tortuoso,
tanto como el afiebrado ocaso paternal
paseando de la mano enferma y temblorosa del alzheimer
leprosa y descalza por suelos volcánicos.
No encontrando la maldita calma comunal,
estando obligado a vivir en un estado vegetal
con la mente vivida y con la nerviosa calma
que vuelve irremediablemente al ya maduro epilogo umbilical.
y realidades camufladas sin especidad
se concretan momentáneamente inmunes al hielo.
Sentados en plumeantes espigas sin fibra nos movemos
creyendo que sin duda toleraremos la adversidad.
Y cuando menos lo esperamos
una partícula de magia activa los sensores del placer
entendiendo complejos axiomas
que se escurren entre el humo.
Nos invaden como estrellas de carne,
en danzas que nunca alcanzaran la lluvia.
Pero que en el constante aturdir
nos empujan hacia abismales memorias
que completan el corazón.
Aunque sea una gran mentira mi estancia
en tus fertiles pagos verdes de amor,
prefiero descansar en tus semillas
jugar con tus ramales
y enrolarme en tu blanca calma,
para incendiar penumbras
siendo cenizas contigo.
Por que nada se asemeja mas
al beso de tus frutos,
que cuando se llega a morar en tus aposentos.
Y si alguna vez amarga la hoja de coca
llegara a dañar tu engolosinado cuerpo perpetuo,
o me alejaran fuerzas oscuras
de tus dulces sueños malteados,
una flecha como un rayo atravesando la furiosa tempestad
partiría como un roble mis esperanzas en dos
y la lluvia dilataría mis poros
lo suficiente para que mis pupilas vean
como el imperio que algún día fue
emana ruidos de descomposición.
Pero esto seria lento y tortuoso,
tanto como el afiebrado ocaso paternal
paseando de la mano enferma y temblorosa del alzheimer
leprosa y descalza por suelos volcánicos.
No encontrando la maldita calma comunal,
estando obligado a vivir en un estado vegetal
con la mente vivida y con la nerviosa calma
que vuelve irremediablemente al ya maduro epilogo umbilical.