Orfelunio
Poeta veterano en el portal
♣
G se impone
No sé qué me pasa,
llevo días sin escribir
y estoy apático;
debe ser mental resaca
o quizá defecto simpático.
¿Será la expansión del universo
que por acelerada
es con el consenso
del total de su masa?
¿O será que al estirar
un único verso,
no alcanzo a alcanzar,
y estoy preso
alejado a la recesión galáctica?
No comprendo pues,
que siendo todo apariencia
nos diga la ciencia
que acelera, siendo al revés
una local inconveniencia;
espacio y tiempo relativo
al punto de referencia,
consecuente excedencia
en lo veloz de mi motivo.
Así es que mi nave para otros estira,
y para mí estiran sus naves;
ni unos ni otros son aves,
y aunque parezca mentira
de la ciencia son verdades;
silogismos o sofismas,
interrogantes colosales.
Lo cierto es que G se impone
en los dominios locales;
más allá mengua si se opone,
dejaré de seguir el rastro
a lo que expande;
suficiente es el astro
que me alivie de estos males.
¡Oh Sol de estos altares!,
no dejes que vague tras otros soles
más allá de tus lares;
no sea que me pierda,
y nunca vuelva
la cordura en tus metales.
♣
G se impone
No sé qué me pasa,
llevo días sin escribir
y estoy apático;
debe ser mental resaca
o quizá defecto simpático.
¿Será la expansión del universo
que por acelerada
es con el consenso
del total de su masa?
¿O será que al estirar
un único verso,
no alcanzo a alcanzar,
y estoy preso
alejado a la recesión galáctica?
No comprendo pues,
que siendo todo apariencia
nos diga la ciencia
que acelera, siendo al revés
una local inconveniencia;
espacio y tiempo relativo
al punto de referencia,
consecuente excedencia
en lo veloz de mi motivo.
Así es que mi nave para otros estira,
y para mí estiran sus naves;
ni unos ni otros son aves,
y aunque parezca mentira
de la ciencia son verdades;
silogismos o sofismas,
interrogantes colosales.
Lo cierto es que G se impone
en los dominios locales;
más allá mengua si se opone,
dejaré de seguir el rastro
a lo que expande;
suficiente es el astro
que me alivie de estos males.
¡Oh Sol de estos altares!,
no dejes que vague tras otros soles
más allá de tus lares;
no sea que me pierda,
y nunca vuelva
la cordura en tus metales.
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