Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Blanda es mi alma, embelesada por el flujo
de un mar esmeralda.
Olas arremolinadas
preñan el viento de aromas gratos
que brindan alimento y calma a mi espíritu.
Alma turbulenta como un vórtice,
adormecida en la quimera de un día mas,
en medio de un torrente de aguas tibias,
lluvia pesada de gotas finas y alargadas
que caen como agujas sobre mi cerebro.
Esta acupuntura espiritual
me trae un bello sentimiento de serenidad
y la luz viaja por un túnel de melancolía.
Tenebrosas caras de penumbra, altísimos cuerpos
sombríos, erguidos
cuya mano firme de uno de ellos
sostiene la hoz que partirá el corazón
de estrella en mi pecho.
Serán dos luminarias encendidas
en medio de la profunda oscuridad escarlata.
Justo ahí sembrare un centenar de sueños,
crecerán como la esperanza.
Serán el espejo delator de lo que hierve en mi sangre.
Mi esencia se acobarda y se echa en el lecho
esperando el morir de la noche brillante
y el resucitar del amanecer.
Sueña, sueña hombre de penas agrias
sueña que comes naranjas cósmicas
y bebes el fulgor de estrellas resplandecientes.
Sueña que sueñas una tupida galaxia de sueños.
Sueña con la espuma de un café caliente.
Sueña con sueños de algodón agitándose entre sabanas de seda.
Viajes imaginarios enredados en hilos de paz.
Se abren los caminos que son senderos partidos,
raíces de mi memoria.
Seguiré el laberinto de mis pasos errantes
que son rayos eclipsados
por el inmenso mar de mi sombra parda.
Buscare lo incierto, lo extraordinario
Tal vez vea a la criatura más hermosa…
Niña blanca eres dueña
de una reluciente figura
de sol resplandeciente,
conmueves la energía de mi magia
que emerge brillante
entre oleajes de cristales luminosos.
La gloria que flamea tu rostro de luna y plata
es la muerte y la vida acechando mis días
fieros y pasivos.
sabré quien soy al escudriñarme
en el espejo de tu mirada:
soy muerte,
soy conciencia,
soy un soñador de barro
que cada vez que sueña gasta la arena
de la que ha sido forjado
convirtiendose en polvo de estrellas.
Cuando muera seré un lucero centelleante
en busca de un beso infinito
en la calma del eterno horizonte celestial.
de un mar esmeralda.
Olas arremolinadas
preñan el viento de aromas gratos
que brindan alimento y calma a mi espíritu.
Alma turbulenta como un vórtice,
adormecida en la quimera de un día mas,
en medio de un torrente de aguas tibias,
lluvia pesada de gotas finas y alargadas
que caen como agujas sobre mi cerebro.
Esta acupuntura espiritual
me trae un bello sentimiento de serenidad
y la luz viaja por un túnel de melancolía.
Tenebrosas caras de penumbra, altísimos cuerpos
sombríos, erguidos
cuya mano firme de uno de ellos
sostiene la hoz que partirá el corazón
de estrella en mi pecho.
Serán dos luminarias encendidas
en medio de la profunda oscuridad escarlata.
Justo ahí sembrare un centenar de sueños,
crecerán como la esperanza.
Serán el espejo delator de lo que hierve en mi sangre.
Mi esencia se acobarda y se echa en el lecho
esperando el morir de la noche brillante
y el resucitar del amanecer.
Sueña, sueña hombre de penas agrias
sueña que comes naranjas cósmicas
y bebes el fulgor de estrellas resplandecientes.
Sueña que sueñas una tupida galaxia de sueños.
Sueña con la espuma de un café caliente.
Sueña con sueños de algodón agitándose entre sabanas de seda.
Viajes imaginarios enredados en hilos de paz.
Se abren los caminos que son senderos partidos,
raíces de mi memoria.
Seguiré el laberinto de mis pasos errantes
que son rayos eclipsados
por el inmenso mar de mi sombra parda.
Buscare lo incierto, lo extraordinario
Tal vez vea a la criatura más hermosa…
Niña blanca eres dueña
de una reluciente figura
de sol resplandeciente,
conmueves la energía de mi magia
que emerge brillante
entre oleajes de cristales luminosos.
La gloria que flamea tu rostro de luna y plata
es la muerte y la vida acechando mis días
fieros y pasivos.
sabré quien soy al escudriñarme
en el espejo de tu mirada:
soy muerte,
soy conciencia,
soy un soñador de barro
que cada vez que sueña gasta la arena
de la que ha sido forjado
convirtiendose en polvo de estrellas.
Cuando muera seré un lucero centelleante
en busca de un beso infinito
en la calma del eterno horizonte celestial.
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