AXEL LLAMOSAS
Poeta recién llegado
El agua se encuentra en calma,
suaves ondas líquidas acarician la orilla,
tranquila sonríe mi alma
viendo corretear a una chiquilla.
En este sosegado día de verano
la paz parece infinita,
como si fuese de arena un grano
que en la inmensidad dormita.
Pero un destello en el horizonte
nos pone sobre aviso,
agitando los arboles del monte
aúlla el viento sin permiso.
Un relámpago y su trueno
tocan mar desde las nubes,
no sin cierto desenfreno
pues son bravos, no lo dudes.
El mar comienza a crecer
según el monstruo se aproxima,
dejándonos entrever
estos caprichos del clima.
Las entrañas de la bestia
ya tenemos encima,
peligro, más que molestia
pues a la gente lastima.
Si mantienes el arrojo
de en la orilla aguantar,
podrás contemplar a antojo
su temperamento singular.
Pues es poder desatado,
tempestad incontrolable,
capaz de dejar devastado
hasta el bunker más fiable.
suaves ondas líquidas acarician la orilla,
tranquila sonríe mi alma
viendo corretear a una chiquilla.
En este sosegado día de verano
la paz parece infinita,
como si fuese de arena un grano
que en la inmensidad dormita.
Pero un destello en el horizonte
nos pone sobre aviso,
agitando los arboles del monte
aúlla el viento sin permiso.
Un relámpago y su trueno
tocan mar desde las nubes,
no sin cierto desenfreno
pues son bravos, no lo dudes.
El mar comienza a crecer
según el monstruo se aproxima,
dejándonos entrever
estos caprichos del clima.
Las entrañas de la bestia
ya tenemos encima,
peligro, más que molestia
pues a la gente lastima.
Si mantienes el arrojo
de en la orilla aguantar,
podrás contemplar a antojo
su temperamento singular.
Pues es poder desatado,
tempestad incontrolable,
capaz de dejar devastado
hasta el bunker más fiable.
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