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Gato...

Aisha Baranowska

Poeta que considera el portal su segunda casa
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tenía de niña un gato
era hermoso y gracioso

andaba siempre cazando ratones
dormía su siesta la mitad del día
ojos del gato brillaban como dos luceros
rasgaba con sus garras el viejo sofá
o algún otro mueble...

a medianoche maullaba para que le dieran de beber agua...
un día triste alegraba con sus juegos...
nada se compara con un gato - quién no lo quisiera de inmediato
quién no sería feliz con un compañero así -
un lindo animal salvaje... precioso...
en la sonrisa del gato se veían todos sus dientes...

no me acuerdo ya qué fue de esa bestia querida
o qué pasó con mi gato cuando ya crecida

tuve que irme de la casa, a conocer la vida -
enferma y sola, soñaba con aquel gato amigo silente

gato que tal vez desde el cielo me miraba mientras estuve dormida
una almohada de pelo y maullidos... un abrazo cálido
suave seda de su pequeña cabecita
terciopelo de rayas...
ennobleciendo el alma...

la noche caía sobre la tierra - y esta niña
anhelaba el día para poder jugar con el gato...

iba a veces a pasearlo como si fuera un perrito
de cuatro patas y siete vidas -
en una de esas ocasiones se escapó por miedo
al perro ajeno - y subió hasta la copa de un árbol - y yo lloraba abajo...


.
.
.


mi gato no quiso bajar...
indecible angustia sintió esta niña...
entonces, pidió ayuda y por fin en sus brazos
nuevamente se hallaba el animalito asustado...
triste niña de ojos azules - ojos perdidos...
radiante madrugada en el claroscuro de los días...
asciende ya a la nube donde hay un castillo -
sol no quemará más tu rostro pálido...

de ahí nació algo bello y puro; algo muy inocente - pero
uno crece y uno madura... y se va, como todos...
enmudece la voz de los cuentos y callan las hadas del bosque...
rara vez se oye un grito desde el fondo del ser -
música del universo no llega al oído de aquél que no la percibe...
atrapado como un ratón, sin salida... no hay escapatorio -
se va de las miradas la ingenuidad sin albergue...

bébese el amargo vino de la soledad - a veces con algo de azúcar...
entonces, se entiende que todo pasa - y nada es eterno... salvo - el amor...
se sabe que no habrá más la seguridad ni certeza... ni calor... ni ternura...
ah, tiempo que no te detienes ni por un minuto -
ríome por fuera y lágrimas derramo por dentro...
épocas pasadas anhelo sin remedio...

tristezas del existir de lo gris y cotidiano me acechan
un día cualquiera puede cambiar mi suerte -
si feliz ser alguna vez me atrevo...

mas, como un gato, caminaré hasta llegar -
al caer, me levantaré de nuevo
no desecharé la esperanza del amanecer tranquilo
o de luna cubierta de nieve...
silencio morder con astucia - pero ser yo misma... siempre...


.
.
.


tal fue el recuerdo de aquel gato
un bello animal de sus propios senderos...

aquella migaja del tiempo en la niebla de la memoria -
mi niñez que tan pronto se acabó...
oyendo ésto, se podría pensar cualquier cosa...
ratón soy yo - ¿y dónde está el gato...?

será que tuvo miedo otra vez
en el abismo cayendo sin prisa -
resucitado de tantos dolores
árbolando paredes de la incertidumbre...

maúllo ahora mi canción de cuna para una niña triste -
infancia por siempre perdida...

recupero desde la niebla cual imágen dulce -
encuentro razones y sinrazones del corazón viviente -
los que no ven, aunque tienen ojos, mirando con desprecio
indignados, me hundirían en las gotas del olvido...
gato, ven - no me prives de tu grata compañía...
inicio, pues, una historia sin fin en las ruinas de un mundo imaginado -
ódienme, oh cielos vacíos - y ciérrense las puertas del infierno...
nuevo día quizás ha de ser mejor...


.
.
.


ando escribiendo, a pesar de no querer más escribir -
rosas y lirios tejiendo en un beso eterno...
kilómetros de tela roja de mi sangre siempre-ardiente
hilo azul del corazón en delirio -
amando sin perdón, queriendo sin medida...
zozobrando como una amapola bajo el viento -
una y mil veces maldita - pero feliz...
la niña buscando su gato...


.
.
.










[24/04/2014]






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Última edición:
"de ahí nació algo bello y puro; algo muy inocente - pero
uno crece y uno madura... y se va, como todos...
enmudece la voz de los cuentos y callan las hadas del bosque...
rara vez se oye un grito desde el fondo del ser -
música del universo no llega al oído de aquél que no la percibe...
atrapado como un ratón, sin salida... no hay escapatorio -
se va de las miradas la ingenuidad sin albergue...

bébese el amargo vino de la soledad - a veces con algo de azúcar...
entonces, se entiende que todo pasa - y nada es eterno... salvo - el amor...
se sabe que no habrá más la seguridad ni certeza... ni calor... ni ternura...
ah, tiempo que no te detienes ni por un minuto -
ríome por fuera y lágrimas derramo por dentro...
épocas pasadas anhelo sin remedio..."

Me ha gustado la forma en que cuentas la historia, a modo de poema. Pero esta parte en especial ha llamado mi atención; pues la sabiduría dosificada en estos versos es grandiosa.

La infancia, que a veces enlazamos a un olor, objeto o tono en especial, siempre nos evoca nostalgia. Al menos eso fue lo que vislumbre en sus letras.


Ya bien dijo el loco de Providence:

"La plaga no había sido generosa con él, mas le había dejado esta pequeña y peluda cosa para mitigar su dolor; y cuando uno es muy joven, uno puede encontrar un gran alivio en las vivaces travesuras de un gatito negro. De esta forma, el niño, al que la gente oscura llamaba Menes, sonreía más frecuentemente de lo que lloraba mientras se sentaba jugando con su gracioso gatito en los escalones de un carro pintado de manera extraña."

Un placer leerle.

Lykke til
 
"de ahí nació algo bello y puro; algo muy inocente - pero
uno crece y uno madura... y se va, como todos...
enmudece la voz de los cuentos y callan las hadas del bosque...
rara vez se oye un grito desde el fondo del ser -
música del universo no llega al oído de aquél que no la percibe...
atrapado como un ratón, sin salida... no hay escapatorio -
se va de las miradas la ingenuidad sin albergue...

bébese el amargo vino de la soledad - a veces con algo de azúcar...
entonces, se entiende que todo pasa - y nada es eterno... salvo - el amor...
se sabe que no habrá más la seguridad ni certeza... ni calor... ni ternura...
ah, tiempo que no te detienes ni por un minuto -
ríome por fuera y lágrimas derramo por dentro...
épocas pasadas anhelo sin remedio..."

Me ha gustado la forma en que cuentas la historia, a modo de poema. Pero esta parte en especial ha llamado mi atención; pues la sabiduría dosificada en estos versos es grandiosa.

La infancia, que a veces enlazamos a un olor, objeto o tono en especial, siempre nos evoca nostalgia. Al menos eso fue lo que vislumbre en sus letras.


Ya bien dijo el loco de Providence:

"La plaga no había sido generosa con él, mas le había dejado esta pequeña y peluda cosa para mitigar su dolor; y cuando uno es muy joven, uno puede encontrar un gran alivio en las vivaces travesuras de un gatito negro. De esta forma, el niño, al que la gente oscura llamaba Menes, sonreía más frecuentemente de lo que lloraba mientras se sentaba jugando con su gracioso gatito en los escalones de un carro pintado de manera extraña."

Un placer leerle.

Lykke til


:-) Le agradezco su visita en mis letras. Me alegro que por fin alguien haya sacado a luz uno de mis menos leídos trabajos - y a la vez, los más significativos. :-) Gracias por su amable comentario.

En cuanto a esta pieza de poesía, son tres cosas en una: una historia de la niñez, un poema - y un acróstico, si se fija en las primeras letras de cada verso... ;-) Escribí ésto también como metafora de una gran necesidad de amar, ser de alguien - y pensando en la persona que hoy en día está conmigo, aunque todavía a distancia del océano...

Muchas gracias y saludos cordiales. :-)
 
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