Cris Cam
Poeta adicto al portal
Gatúbela
Que traman tus velos.
Que le pasa a tus dedos,
que buscan la billetera de mi bolsillo.
Ambos sabemos que no tengo.
Tu boca tiene gusto a vino.
Tus duraznos levedad de limones.
Pero que cosa con tu timidez.
Que bonito te queda el antifaz.
Me arrancan risas de fantasma
tus cosquillas caminantes sobre mis longitudes de levante.
Y tus dientes mordidos a mi cremallera.
Hasta donde se estirará este elástico.
La seda se dibuja de tu mariposa,
henchida, pletórica de deseo.
Beberé esa gota que se expande,
y abandonada cae sobre tu rodilla.
Creo que masticaré tu venus.
Dame tu espalda de libélula.
Te abrazaré el ombligo,
para bailar este blue.
Tus inciensos me traen
tus pieles de vestal.
Esa a la que le juré mi fidelidad de piel.
Que trampa me traen tus cielos.
Me sumerjo en su azul infinito.
Las manos no me alcanzan,
para los algodones de tu carne.
Si te soplo,
el viento te dará estirpe de amazona.
No gimas de dolor,
que ya me pusiste de espaldas.
Que traman tus velos.
Que le pasa a tus dedos,
que buscan la billetera de mi bolsillo.
Ambos sabemos que no tengo.
Tu boca tiene gusto a vino.
Tus duraznos levedad de limones.
Pero que cosa con tu timidez.
Que bonito te queda el antifaz.
Me arrancan risas de fantasma
tus cosquillas caminantes sobre mis longitudes de levante.
Y tus dientes mordidos a mi cremallera.
Hasta donde se estirará este elástico.
La seda se dibuja de tu mariposa,
henchida, pletórica de deseo.
Beberé esa gota que se expande,
y abandonada cae sobre tu rodilla.
Creo que masticaré tu venus.
Dame tu espalda de libélula.
Te abrazaré el ombligo,
para bailar este blue.
Tus inciensos me traen
tus pieles de vestal.
Esa a la que le juré mi fidelidad de piel.
Que trampa me traen tus cielos.
Me sumerjo en su azul infinito.
Las manos no me alcanzan,
para los algodones de tu carne.
Si te soplo,
el viento te dará estirpe de amazona.
No gimas de dolor,
que ya me pusiste de espaldas.