Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vuela en pluma de corbeta
aguerrido el gavilán,
mas despierta el huracán
convirtiéndolo en veleta.
La caricia es bayoneta,
¡templada uña de alacrán!
que atrae como un imán
su naufragio en la cuneta.
Es títere el bergantín,
no hay ancla que lo sustente
del tifón que así le azota
sin límite ni confín.
Pero ordena de repente
abjurar de la derrota.
Deja de ser marioneta
y vuelve a ser capitán,
dirigiendo con afán
el timón a la cruceta
donde el rumbo se concreta.
Atrás queda el Leviatán
aguardando en el desván
mientras gira la ruleta.
Pues vestido de arlequín,
con hábito disidente,
escapó de la picota
renacido el paladín,
de final tan evidente
al burlar su bancarrota.